Merecidos lauros para un científico, profesor, martiano

Santiago de Cuba, 19 de mar.- Los tantos lauros que enaltecen la vida y obra del Doctor en Ciencias Médicas Wilkie Delgado Correa, especialista de Segundo Grado en Fisiología Normal y Patológica, no le merman energías, sencillamente lo estimulan para seguir siendo útil, porque él piensa como José Martí: “El hombre es un instrumento del deber, así se es hombre”.

El Título de Doctor Honoris Causa en Ciencias Médicas que recientemente fue a parar a sus manos corrobora su probada militancia, rica e integral trayectoria y notables aportes en el ámbito científico, médico, docente, en la cultura y , sobre todo,por su condición de pedagogo en el campo de la Estomatología.

Ese alto reconocimiento también está en correspondencia con sus méritos y extensa hoja de servicios en la formación de los recursos humanos en el Sistema Nacional de Salud, a su consagración y ejemplaridad, así como al elevado prestigio dentro y fuera  de las fronteras nacionales.

  “Si bien entraña un honor que siempre se recibe con gratitud y compromiso renovado, implica el agradecimiento inmenso al colectivo del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba, entrañable y muy generoso en considerar la propuesta para reconocimientos que me enaltecen y con el cual he tenido el privilegio de trabajar”, confiesacon modestia.

“Para Fidel, fundador de nuestra universidad, el tributo eterno por enseñarnos a pensar, a triunfar y a construir la tan soñada Revolución de Céspedes, de Martí y de la legión de héroes y mártires de nuestro pueblo”.

  Y es que a este verdadero Maestro, que ha sido Profesor Titular, Consultante  y  ostenta la categoría especial de Profesor de Mérito, además del talento lo distinguen otras virtudes como el espíritu innovador y creativo, la entereza, la perseverancia y la inquietud por saber eindagarcada día en el enigmático mundo de la ciencia.

 Ha perdido la cuenta de los lauros que ostenta, pero cada uno tiene su significación especial como las Órdenes Frank País de Primer y Segundo Grados por la trayectoria profesoral integral; la Orden Carlos J. Finlay por la obra prominente en el campo de las ciencias e investigaciones, y la Lázaro Peña, para premiar su relevante desempeño laboral, otorgadas por  el Consejo de Estado.

Su empeño no conoce fronteras. Ha concurrido a eventos en Canadá, Alemania, Hungría, México, y ha hecho labor de investigación conjunta con el Instituto de Fisiología de la  Universidad de Rostock, y asimismo con las Universidades de Berlín, Angola y México.

“En la década del 80 cumplí misión internacionalista en Angola como profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de la hermana nación africana, donde colaboré en la creación de la Filial de la Facultad en Huambo y contribuí en la formación de jóvenes docentes”, señala.

“El respaldo de la familia lo considero vital, ha sido invariablemente la retaguardia,  y en especial mi esposa, la heroína que todo el mundo quisiera tener a su lado, también mis dos hijos. Y la más grande, la Revolución, sin la cual todo lo que he vivido y podido ser, no hubiera sido posible”, confiesa.

Nacido en Baracoa, Guantánamo, devino santiaguero desde 1963 cuando decidió estudiar Medicina en la indómita ciudad, donde tuvo el honor de tener muy buenos profesores que le aportaron conocimientos, cultura, ética, entre ellos Alberto Granado, el gran amigo de Ernesto Che Guevara, de quien guarda gratos recuerdos.

Wilkie atrae por ser erudito y a la vez muy campechano, un hombre apasionado, feliz, versátil, fecundo, tiene publicados, presentados o tutorados más de 300 trabajos científicos, incluyendo Tesis de Especialización, Maestría y Doctorado.

En su haber atesora más de10 obras publicadas. Fue premiada su Tesis de Doctorado en el Concurso Premio Anual de la Salud Carlos J. Finlay, en 1978, y se le concedió el Premio Carlos J. Finlay por la Excelencia, del Ministro de Salud Pública en 1998.

Ferviente martiano, el Héroe Nacional tiene un sentido especial para él: “He profundizado en su obra para entender mejor los fenómenos actuales, en 2003 obtuve la Distinción Utilidad de la Virtud, de la Sociedad Cultural José Martí, por aportes a los estudios martianos, con cuatro libros publicados: José Martí frente al sueño americano, Sol y luz de Martí y Fidel, una pedagogía para el siglo XXI; José Martí y la Medicina, y El concepto de la vida de José Martí”.

 “También conservo con mucho orgullo, refiere,la Distinción Félix Elmuza, de la Unión de Periodistas de Cuba, por mi contribución a ese sector que se inició en el frente de propaganda del Movimiento Revolucionario 26 de Julio durante la insurrección”.

Símbolo del bregar de los buenos cubanos de estos tiempos, Wilkie se define como una persona que no mide las consecuencias cuando de defender principios se trata, y tiene como filosofía de la vida hacer las cosas que hay que hacer en el momento preciso.

Por: Aída Quintero Dip

Deja una respuesta