¿Mi Moncada?… ¡Hoy!

Este ha sido un mes de julio diferente, creo que de eso, no le caben dudas a nadie. Desde que inició este séptimo mes del año he sentido en los santiagueros la nostalgia por las celebraciones tradicionales de la ciudad.

Primero la Fiesta del Fuego, que por segundo año consecutivo se realizó de manera virtual, y aunque el intercambio entre los participantes fue fructífero y exitoso, es innegable que se extraña el jolgorio popular… el Desfile de la Serpiente, la quema del Diablo…

Luego, muy pegadito, le correspondería el turno al fin de semana del Carnaval Acuático, después el infantil, hasta llegar al Rumbón Mayor. Se le extraña, ¿verdad? El gentío, la música, los quioscos, los catres, los paseos, las carrosas, las congas, los carteles, el colorido, Santiago Apóstol, el asalto simbólico al cuartel Moncada… en fin.

Para mi familia era casi una rutina salir cada 25 de julio al carnaval, ver un rato los paseos en los palcos, y salir en caravana para la Ciudad Escolar 26 de Julio para amanecer “asaltando la historia”. Desde muy pequeña me acostumbré a hacer este recorrido y me imaginaba como uno de esos pioneros que tenían el honor de participar en aquel acto; sin embargo, nunca tuve la oportunidad.

Al iniciar mi juventud, ya el pensamiento era distinto, después de años profundizando en esos hechos y en otros de similar importancia para el devenir de Cuba, me preguntaba cómo hubiese actuado yo de haber vivido en aquella época.

Era casi una frustración no haber estado allí, no formar parte de esa generación de hombres y mujeres que dieron su vida por la soberanía de este pueblo… Pero con la madurez, uno se percata de que cada quien tiene su tiempo para vivir y para hacer.

Por eso, siempre he tratado de dar un sí por mi país, por defender las cosas en las que creo, por participar de alguna manera, en los acontecimientos que marcan el rumbo actual de esta nación.

Por eso fui una estudiante esforzada y me hice periodista, para que la verdad siempre fuera mi bandera, aunque muchos insistan en creer que los llamados “medios oficiales” son menos fidedignos que otros a los que les pagan (muy bien) por decir cualquier barbaridad.

Por eso estoy presente en cada marcha de reafirmación revolucionaria, en cada acto o tribuna donde se haga patente “La Patria ante todo”, como bien dijo Antonio Maceo.

Por eso este año, como otros 48 000 orientales, tenía que estar en la Tercera fase del Ensayo Clínico del candidato vacunal Abdala, que hoy demuestra su eficacia y se ha convertido en el primer inmunógeno cubano y latinoamericano contra la Covid 19.

Por eso, digo a quienquiera o no escuchar que me siento feliz de estar en este lado de la historia, que aborrezco el bloqueo inhumano que hoy ahoga la economía de nuestro país y nos impide brillar mucho más; que no creo en la coincidencia ni la espontaneidad de esas manifestaciones que solo han traído consigo miedo, incertidumbre y violencia para una población pacífica de naturaleza.

La Covid 19 nos ha arrebatado tanta alegría, tantos festejos, tantos amigos… que este mes de julio, usualmente musical y colorido se ha tornado gris. Por eso… y por mucho más, siento que mi Moncada es hoy, es ahora, y será siempre que exista una amenaza a la tranquilidad y la seguridad cubana; siempre que alguien intente apoderarse de Cuba y espere menos que el polvo de su suelo, si no perece en la lucha.

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