Mil maneras de disfrutar el verano santiaguero

Santiago de Cuba, 5 de jul.- El verano se aguarda con euforia en casi todas partes pero la forma de asumirlo en Santiago de Cuba tiene sus peculiaridades. Hay tendencias dominantes: hacer un alto en las contingencias laborales o estudiantiles, tomarse unas jornadas de asueto, concretar proyectos aplazados, disfrutar de las múltiples opciones recreativas que se incrementan en la etapa veraniega. Aunque los santigüeros difieren en las alternativas, la mayoría prefieren las actividades en familia.

En verano las personas tienden a rebajar las tensiones acumuladas. Hay quienes deciden visitar a familiares y amigos y viajan a otros lugares; otros participan en fiestas personales o colectivas, como los famosos carnavales santiagueros o aprovechan la ocasión para departir con amigos extranjeros que vienen al Festival del Caribe, cuya presente edición está dedicada a la cultura popular uruguaya.

Abundan los que privilegian el contacto directo con la naturaleza, ahora que las opciones del campismo popular se han diversificado; otros desafían el calor y se van a playa o a un hotel de turismo donde el desafío incluye el temblor de los bolsillos. Algunos optan por robustecer la vida familiar y enriquecer las rutinas caseras incorporándole las bellezas cotidianas que están al alcance de de todos y solo hay que saber identificarlas.

Hay quienes decidenvisitar museos, sitios históricos, instalaciones culturales, pues el verano es un momento ideal para recrear la cultura y la historia; por eso muchos celebran, a menudo en familia, el Día de la Rebeldía Nacional. No faltan los que eligen leer algún libro, escuchar buena música, solazarse con la programación radiotelevisiva, dejar tranquilos los teléfonos celularesy concentrase en la pantalla para gozar y sufrir con las trasmisiones de los Juegos Panamericanos de Lima 2019, que comienzan el 26 de julio.

El repertorio de opciones que ofrece el verano santiaguero es casi inagotable. Las actividades están diseñadas para personas de diferentes edades, ocupaciones y sexos; para complacer los gustos más disimiles y exigentes. Son tantas las posibilidades de selección que, en ocasiones, la diversidad se convierte en problema: obliga a escoger la variante más adecuada de acuerdo con los gustos, intereses y posibilidades de cada cual y armonizar la alternativa de selección con el criterio de la familia.

El verano funciona como un espacio propicio para las celebraciones, para la diversión y al mismo tiempo como un momento para recapitular, con menos premura que la habitual; para repensar lo hecho en la vida personal, familiar o social, para congratularse por lo alcanzado o reanalizar lo no conseguido: ¿será por eso que hay quienes prefieren el verano para buscar una pareja con la cual compartir ese ejercicio diario de haberes, nostalgias, sinsabores y disfrutes denominado la vida? ¿Será por eso?

Los santiagueros son por definición festivos y optimistas, estas cualidades explican por qué tanta gente convierte el verano en una oportunidad para el esparcimiento y la concordia, para solazarse, para burlar las carencias cotidianas, seguir andando con la frente en alto y agradecer lo que otros hacen por ellos. Entre los hacedores de alegrías están los gastronómicos, los transportistas, los que protegen el orden público y los que diseñan y ejecutan acciones para que la mayoría las disfrute. Es pertinente no olvidarlos.

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