Mis vivencias del período especial, una etapa que no volverá.

Santiago de Cuba, 7 de nov.- «La economía cubana tocó fondo». Fue la frase que con frecuencia escuchamos en la primera mitad de la década de los 90, cuando en 1993 el dólar llegó a costar 150 pesos; la leña era el principal combustible para cocinar; los candiles ennegrecían las viviendas y muchos santiagueros perdieron el trabajo por el cierre de sus fábricas debido a la falta de materias primas.

Por entonces, el líder cubano Fidel Castro Ruz advertía con inteligencia que debíamos prepararnos por si un día amanecíamos con la desintegración de la Unión de República Socialistas Soviética, nuestro principal o casi único socio comercial.

A pesar de sus palabras en el XVI Congreso Obrero en 1990 y aquella expresión dirigida a las mujeres al concluir su magno evento de que estaban hermosas pero debían cuidar esas pertenencias por si algo grave ocurría, impactante fue el desmerengamiento de la URSS, y con ese hecho, se desmanteló el Sistema Socialista Mundial. Cuba quedó prácticamente sola.

La prosperidad del socialismo cubano quebró, y cada familia lo sintió en carne propia. Por primera vez en tantos años de Revolución supimos de verdad lo que era el Bloqueo económico-financiero y comercial de Estados Unidos hacia Cuba.

La Crisis económica de la URSS devastó a Cuba. No teníamos otra alternativa a seguir que Resistir para mantener vivos nuestros ideales de independencia y nuestras conquistas.

Las palabras de Raúl Castro Ruz “Más valen los frijoles que los cañones” fue una etapa de resistencia en la que cogió preponderancia el maguey para lavar y hasta para el baño; los parques quedaron sin asientos: volvió el dulce de fongo y de los extensores para los cárnicos; y los carnavales fueron verbenas como una forma de mantenernos aferrados a nuestra historia y no perder identidad y cubanía.

Aquella en verdad fue una etapa sumamente difícil que resistimos y vencimos con una estrategia asumida por la máxima dirección del país la cual nos llevó a hacer amigos y a ampliar las relaciones diplomáticas y económicas con otras naciones del mundo. La solidaridad, el intercambio cultural, el fortalecimiento de la propia conciencia por la unidad de los pueblos del mundo y sobretodo, la dignidad y la resistencia de los cubanos, fueron factores decisivos para consolidar la victoria.

Por ello esta etapa coyuntural jamás podrá compararse con el período especial, una etapa que jamás volverá.
Cuba hoy no está sola. Estados Unidos puede bloquear la entrada de petróleo al país, pero no podrá bloquear la solidaridad con los pueblos, ni obviar el rumbo económico que hemos fraguado con inteligencia para evitar tocar fondo a pesar de las artimañas imperialista por hacer desaparecer el ejemplo de la dignidad cubana de la faz de la tierra.

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