Mujeres santiagueras hacia su Congreso

Santiago de Cuba, 5 de mar.- En el mundo de la globalización  o del  desquiciamiento mundial abundan los congresos de todo tipo, incluidos los inútiles. Pero hoy queremos  hablar de uno importante para las mujeres, que es como decir para el país, me refiero al X Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). Sin las mujeres no seríamos nada, no solo porque de ellas venimos, sino porque sin ellas no seríamos lo que somos: así de sencillo.

Las féminas santiagueras, como las del resto del país están en todas partes. Es imposible concebir el desarrollo del proyecto social cubano actual sin el aporte de la mujer cuya presencia en los diferentes espacios es visible. Las mujeres están en todos los sectores de la producción y los servicios y son protagonistas en esferas como la educación, la salud, el deporte, la cultura, la ciencia, la agricultura y la industria. Su liderazgo crece en las labores de dirección en la economía, la política y aún en la defensa.

Las cubanas tienen una rica historia de participación en la lucha por la independencia nacional y por su propia liberación como mujeres. Vale la pena glosar algunos de los apuntes del connotado historiador y maestro cubano Eduardo Torres-Cuevas expuestos en su libro Historia de Cuba 1492-1988. Formación y liberación de la nación.

El independentismo cubano- asevera el historiador- puede sentirse orgulloso de la contribución de la mujer, la cual desempeñó un papel relevante en la batalla por crear una patria común. Esa participación en la lucha contra el colonialismo español obligó a las mujeres a cambiar su modo de vida, al convertirse en mambisas y marchar a la manigua, al campo de combate donde, sin abandonar sus funciones de madre, fueron combatientes unas, enfermeras, maestras, cocineras, otras.

No menos riesgosa, heroica e importante fue su labor en la emigración, durante las dos grandes guerras por la independencia, la de 1868 y la del 1895. En ambos escenarios, a fuerza de coraje, sentaron las bases de una tradición de sacrificio y amor que llega hasta la actualidad y  alimenta la vida de la sociedad cubana.

Las mujeres en la Cuba de hoy son brújulas y defienden una herencia, una historia de lucha que va desde la presencia de Ana Betancourt en la Asamblea de Guáimaro (1869), pasa por las mambisas de la guerra del 95, representadas por Mariana Grajales, la madre de los Maceo, la Madre de la Patria, hasta las participantes en  las contiendas más recientes, uno de cuyos paradigmas es Vilma Espín Guillois.

El X Congreso de la FMC se celebrará del 5 al 8 de marzo. La delegación santiaguera, integrada por 34 féminas, fue abanderada el 15 de febrero pasado en el Mausoleo de los héroes y mártires del II Frente Oriental Frank País García, uno de los escenarios  de la lucha contra el ejército batistiano y donde hoy descansan los restos de Vilma Espín Guillois, presidenta eterna de la organización de las mujeres cubanas.

En la ceremonia la secretaria General de la FMC, Teresa Amarelle, entregó la bandera a Elena Castillo, su homóloga en la provincia, quien preside la delegación de Santiago de Cuba que representará a todas las mujeres santiagueras en su próximo congreso.

Con anterioridad, en un encuentro con las delegadas al evento, Olga Lidia Tapia,  miembro del Secretariado del Partido Comunista de Cuba, declaró al periódico provincial Sierra Maestra, que el congreso   se pronunciará porque el trabajo de la organización no se limite a las consabidas reuniones y a la cotización, sino por la necesidad de cambiar las funciones de la FMC, de ser ejemplo de participación y  desarrollar sus labores con la sensibilidad que caracteriza a la mujer cubana, sin la cual Cuba no sería Cuba.

Por Osmar Álvarez Clavel

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