Mujeres santiagueras: Tiempo de festejos y compromisos

En toda la geografía de Santiago de Cuba, desde la más céntrica arteria hasta el intrincado lomerío, las integrantes de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) festejan el cumpleaños 60 de su organización con el orgullo de ser provincia Vanguardia Nacional y el compromiso de superar lo que hasta hoy han logrado.

Orgullo y compromiso se hacen patentes en las santiagueras
La más joven generación llegada a la FMC

Motivadas con la celebración del acto central nacional por la fecha el próximo 23 de agosto, en el municipio de Segundo Frente, las santiagueras desarrollan iniciativas diversas que se concretan a nivel comunitario, escenario fundamental de actuación de la FMC.

Exposición de las manualidades salidas de las manos de mujeres creadora, presentación de libros, homenaje a fundadoras, entrega a colectivos laborales, y de manera individual, de la bandera y el sello 60 aniversario y presentaciones artísticas de aficionadas son algunas de las iniciativas que se concretan por estos días.

Muchos colectivos laborales de Santiago de Cuba se han hecho acreedores de la Bandera 60 aniversario, uno de ellos el del periódico Sierra Maestra

Del mismo modo se realizan encuentros de generaciones, entrega de carné a jóvenes que llegan por primera vez a la organización, intercambio con mujeres directivas, así como con muchas que han cumplido misión internacionalista en sectores como la salud, la educación y el deporte.

El momento cumbre por estos 60 años de fundada la Federación de Mujeres Cubanas será el domingo, en el Mausoleo a los Mártires del Segundo Frente, en Mayarí Arriba, escenario donde se ubica el sitio de reposo eterno de Vilma Espín Guillois, fundadora, junto a Fidel Castro Ruz, de la FMC.

En Santiago de Cuba cada una de las acciones prevista por este cumpleaños se desarrollan con apego a las normas establecidas en los protocolos sanitarios de la Covid-19, enfermedad que está bajo control en la provincia con más de 100 días sin reportar casos positivos.

Escrito por Betty Beatón Ruiz

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