Nicolás Guzmán el operador de las manos bendecidas recibe los aplausos desde la CMKW

El no es pianista pero sus manos están hechas para obtener arte de las teclas. Porque quien se consagra al oficio de operador, grabador y editor de  Programas en cualquier Emisora de Radio, no solo es bueno porque  sube y baja  una de estas piezas, sino porque lo hace con el oficio que se necesita para emitir al éter  un buen sonido.

Y esa característica esencial para llevarle al oyente la transmisión   radial la tiene Nicolás Guzmán   Ramos,   quien tal vez heredó del padre (Guzmán Cabrales)  la dote  que le permite  ser todo un artista  de este medio de comunicación social.

Bendecidas son sus manos que  con  la habilidad ganada  debido  al uso de las desaparecidas máquinas húngaras ,  necesitaban de  toda su maestría   para  dejar constancia de la belleza de cada programa  en  aquellas cintas magnetofónicas,  en ocasiones   muy grandes,  diseñadas para hacer grabaciones de una hora.

Cuando se escuchaba al aire el programa  realizado  con la destreza de  las manos  de Guzmancito,  todo quedaba exacto. Él tenía en cuenta hasta  una milésima de segundo  porque  ese pequeño silencio injustificado  podía  destruir la obra  realizada con esfuerzo y amor.

Oídos muy agudos para el sonido  tiene Nicolás, el operador premiado por directores de programas  en vivo  cuando   años atrás  debía saber encontrar el musical  15 por ser el solicitado por el director del programa con su salida al aire en vivo.  Y este muchacho no fallaba. Cuando paraba aquella  cinta  y sacaba al aire la música, ahí estaba.

Cuántas historias por hacer hasta llegar a la modernidad que imprimen las computadoras y la informática a los estudios de la CMKW,  Radio Mambí, donde trabaja Guzmancito, el  grabador del programa Como Nunca, Intermedio y el operador de uno de los espacios de sobrada popularidad y muy escuchado en estos tiempos de pandemia: Su petición en 24.

Quienes siguen  ese espacio de la W, sienten la complacencia de escuchar al locutor  que dice su nombre, realiza la felicitación y  anuncia  el número musical.  Y si cada  oyente disfruta de esa armonía  en el sonido radial, es  gracias a la destreza de este operador que en la computadora localiza la música, da paso al animador a quien  le ajusta  la voz.  Incluso al sonidista se debe  el éxito de la realización  artística concebida por quien lo dirige.

Guzmancito llegó a la Radio Mambisa en la década de los 80,  y este es su segundo  hogar. Por ello cuando la pandemia de la COVID-19   amenazó a cada cubano y hubo que poner en práctica un sistema de protección, él fue de los que se mantuvo firme en su puesto laboral.  Contribuir a la vitalidad de la W   era su  manera de enfrentar el nuevo Coronavirus, y así lo realiza hasta hoy.

 Este mambisero es  amante de la radio y respetuoso con su público. Busca la música solicitada donde quiera que pueda estar; transmite su experiencia a los más jóvenes; enseña lo que es la ética radial y el respeto a quienes tienen  experiencia;  y lo más hermoso, contribuye a  la armonía de ese colectivo, el de Su petición en 24,  que ha calado profundamente en el corazón de un pueblo   agradecido de esas   2  horas de recreación mediante el programa radial que en tiempo de pandemia,  sale al aire de 11 de la mañana a una de la tarde. 

Nicolás Guzmán Ramos,  es de los santiagueros  que desde la Radio enfrenta la pandemia del Nuevo Coronavirus. Para él también los aplausos desde la CMKW, Radio mambí.

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