“No hay dinero que pague la vida”

“Le temo a que desgraciadamente apareciera alguna enfermedad y no hubiera personas dispuestas a sacrificarse por los demás”… así me dijo cuando pregunté sobre sus miedos, mientras yo pensaba que hablaría de los días en que estuvo cara a cara con el ébola en África, y en el recuerdo más fresco de Lombardía, cortando el paso de la Covid 19. Pero el Doctor Rafael Prudencio Despaigne ha visto mucho de la vida y la muerte para andar con rodeos. Él sabe que la salud es un bien que no tiene precio, y su preocupación por los demás trasciende cualquier experiencia personal.

Este santiaguero que ya cuenta con 33 años al servicio de la Medicina, fue uno de los 265 profesionales que durante el año 2014 combatieron el ébola en Sierra Leona, Liberia y Guinea Conakry. Él estuvo en la primera de estas localidades, y allí enfrentó el panorama de un continente pobre, sin un sistema de salud preparado para enfrentar la letal epidemia.

“No había médicos para asistir a esa población, los sorprendió aquello, y nadie quería ir por la alta mortalidad existente. Había algunos médicos de otros países, pero hasta los dos meses de iniciada la tarea nadie llegaba. Los primeros días entrábamos a la sala con los trajes de protección individual y la mayoría de pacientes estaban muertos. Por primera vez uno se enfrentaba a aquello, no estamos acostumbrados a ver esa muerte masiva de personas, y era impresionante”.

La primera experiencia del Doctor Prudencio como colaborador fue en el año 2011. Este especialista en Medicina General Integral viajó entonces a la República Bolivariana de Venezuela cuando la misión se enfocaba en extender la asistencia médica a los barrios, ayudar a establecer el nivel primario de salud.

A la misión en África fue como parte del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias “Henry Reeve”, que una vez más contó con su disposición en la región italiana de Lombardía para enfrentar la Covid 19.
“Es un grandísimo honor pertenecer a este contingente. Tú das la disposición voluntaria, y como trabajador de la salud que eres no importa el riesgo, el lugar, simplemente lo asumes.

“Se habla de lo económico en las campañas mediáticas contra Cuba, pero es que en cualquier lugar del mundo donde vaya a trabajar un colaborador sigue percibiendo el salario que tiene aquí. Estás en otro país y se paga un estipendio para la comunicación, los gastos personales, pero no vas como un médico más de allí. Además lo que prima en la colaboración cubana es la solidaridad, no vamos por dinero. Atendemos a un ser humano que requiere servicios médicos, no importa quién es ni de donde”.

La ayuda a los afectados por el terremoto de Chile en 1960 marca el inicio de la cooperación médica cubana, que se hace oficial en 1963 al enviar la primera brigada de profesionales de la salud a Argelia. Desde entonces hemos estado en más de 150 países con cerca de 420 mil especialistas, respondiendo al llamado de los gobiernos que solicitan el apoyo en este sector.

Aún cuando son significativos los resultados en esta área, es uno de los puntos que ataca Estados Unidos para asfixiar la economía cubana y promover un cambio de gobierno. Forma parte del guión presionar a otros países con el objetivo de que abandonen los convenios, y desvirtuar la esencia solidaria de las brigadas médicas.

La Covid 19 ha mostrado, una vez más, las verdades de Cuba. Cuando en marzo del 2020 la región de Lombardía vivía el duro impacto de la pandemia, una brigada del contingente Henry Reeve llegó a esa tierra italiana que los recibió con un frío intenso, pero con el calor y el agradecimiento de sus habitantes.

“Por primera vez un país como el nuestro, asediado, bloqueado, difamado, iba a prestar sus servicios a un país desarrollado de Europa (…) Cuando llegamos a Lombardía nos llamó la atención el cansancio extremo de los médicos. Son humanos, el trabajo era muy intenso, y se les veía la fatiga. A veces se despertaban sobresaltados para ir ver un paciente y cuando le decíamos que lo habíamos hecho, que estaba atendido, se veía en ellos un gran gesto de gratitud.

“La brigada estaba constituida por muchos de los médicos que estuvimos en el ébola, o sea que teníamos conocimiento y manejo de bioseguridad, situaciones de riesgo, trabajos complejos (…) Al principio vimos equipos con los que no trabajamos habitualmente, pero en Medicina casi todo tiene el mismo principio, unos más o menos sofisticados, pero poco a poco por la experiencia anterior fuimos saliendo de esa dificultad, y dominamos la técnica. Además, cuando atiendes con dedicación al paciente el trabajo sale.

“Yo no me canso de resaltar el valor humano de este último grupo que colaboró en Italia, había muchachos muy jóvenes, profesionales, respetuosos, cuando uno los ve se siente tranquilo porque sabe que el relevo está asegurado.”

Este bisnieto de mambí, nieto de una colaboradora del ejército rebelde e hijo de un combatiente del Ejército Rebelde, no duda en afirmar que Fidel es motivo de inspiración, y razón para vivir agradecido por eso, afirma, estará donde sea necesario y útil. Por eso agrega: “Más bien lo que te crea cierta incertidumbre es que pase algo y no te llamen, parecería fuera de lo normal, pero es así. Uno se siente orgulloso de que te tengan en cuenta.”

Rafael Prudencio Despaigne es médico del Policlínico “Armando García” y después de la misión en Lombardía por dos meses y medio ha estado en cinco ocasiones en zona roja, con el placer de servir una vez más a su pueblo. Esa es su satisfacción, su compromiso, su meta.

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