Nueva Carta Magna, un tributo a la historia, un suceso de pueblo

Santiago de Cuba, 17 de abr. – De la Constitución de Guáimaro, de la nueva Carta Magna, proclamada este 10 de abril en sesión solemne de la Asamblea Nacional del Poder Popular, coincidentemente con el aniversario 150 de la primera Constitución de la República en Armas de 1869, habrá que seguir hablando por lo que entrañan de grandeza y de lecciones.

Cuba volvió a promulgar, luego de 43 años, una Constitución socialista, hija de la construcción colectiva, salvaguarda de toda la justicia social conquistada y con la pretensión realista de alcanzar mucho más,  con el pueblo como principal protagonista.

Lo hizo también para  evocar y  honrar la primera Constitución mambisa, que colocó a Guáimaro en el pedestal de la historia, y además para otorgarse a sí misma un texto  que se atempera a estos tiempos,  en la búsqueda constante de hacer un mejor país para beneficio de sus ciudadanos.

El espíritu de su letra es una oda a la continuidad de la Revolución y la irrevocabilidad del socialismo y, sobre todo, un legado para las nuevas generaciones por ser fundamento de esperanza y  poner muy en alto la dignidad humana.

Como dijo el General de Ejército  Raúl Castro, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, en la segunda sesión extraordinaria de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular: “La Constitución que proclamamos hoy es continuidad de aquella primera, en tanto salvaguarda  como pilares de la nación la unidad de los cubanos y la independencia y soberanía de la Patria”.

“Esta Ley de leyes es hija de su tiempo”, destacó igualmente Raúl en la sesión solemne.

Ahora los cubanos tenemos que hacer que funcione a la medida de estos tiempos, de difícil coyuntura, que exigen unidad, compromiso, trabajo  y  eficiencia en todos los órdenes de la vida socioeconómica.

El proyecto social cubano tiene todas las condiciones para seguir adelante con los mismos pasos firmes que se ha dado hasta hoy. Su principal fortaleza es el pueblo, consciente de que la primera prioridad es trabajar tesoneramente  en la construcción de un socialismo próspero y sostenible.

 Esta nueva Carta Magna es garantía de la edificación  de un mejor país “Con todos y para el bien de todos”, como quería el patriota de la independencia José Martí, también por ser heredera de la Constitución de 1976 que reafirmó el carácter socialista de la Revolución, proclamado por el Comandante en Jefe Fidel Castro,  el 16 de abril de 1961.

Ciertamente la proclamación de la nueva Constitución de la República de Cuba constituyó un suceso de pueblo, connotación alcanzada desde el propio proceso de consulta popular que antecedió al trascendental momento vivido el 10 de abril último,  espacialmente porque es ese mismo pueblo el principal beneficiario de sus postulados y quien hará efectivo sus preceptos.

Ahora corresponde a los cubanos estudiar y pertrecharse del contenido del texto; para contribuir a tal propósito fue presentado El libro de las constituciones, que recoge en sus dos primeros tomos la historia de la constitución cubana desde 1812 hasta el 2002, mientras en un tercero se referirá al documento actual.

Según el doctor Eduardo Torres Cuevas, uno de sus compiladores, junto al doctor Reinaldo Suárez Suárez, entre sus principales méritos  se encuentra: “Poner al alcance de todos la evolución del proceso constitutivo cubano  estrechamente vinculado con el pensamiento político”. “Una constitución robusta porque se nutre de la historia”, la ha calificado el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz- Canel  Bermúdez.

Para Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas: “Sintetiza los ideales por los cuales estamos aquí: mayor justicia social, mayor democracia, el hombre como centro, una justica cada vez más inclusiva y una sociedad más participativa”.

Volvemos como siempre a la historia y volvemos como siempre a José  Martí, quien anticipó desde pasadas centurias: “Lo que un grupo ambiciona, cae. Perdura, lo que un pueblo quiere”.

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