Ocho días que conmovieron a Cuba

Santiago de Cuba, 26 de dic.- “Con el recorrido de la Caravana de la Libertad, encabezada por Fiel, queda consolidado el triunfo revolucionario», afirma Pedro Antonio García, periodista y profesor universitario, en un artículo publicadopor la revista Bohemia (enero de 2019), en un número especial dedicado al 60 aniversario del triunfo de la Revolución. Por la significación de los hechos que conmovieron al país   y desbordaron sus fronteras y por el modo como el autor los explica, por su vigencia, estimamos oportuno tratar de resumirlo.

El Primero de enero Fidel Castro, el Líder Histórico de la Revolución Cubana, pasadas las 11 de la noche entró en Santiago de Cuba y desde el Parque Céspedes, frente al Ayuntamiento, se dirigió a una multitud que vitoreaba a los rebeldes. En el acto el Comandante en Jefeconvocó a una huelga general revolucionaria contra el intento de golpe militar que se fraguaba tras la huida del tirano Fulgencio Batista. Con anterioridad Fidel había realizado una Alocución al pueblo de Cuba con el lema: “Revoluciónsí, golpe militar no”, y ordenado a Camilo Cienfuegos y a Ernesto Guevara, al Che, ocupar las principales fortalezas militares de la tiranía en la capital.

Al otro día de declararse el triunfo rebelde, la Caravana de la Libertad, liderada por Fidel partió de Santiago de Cuba, desde el otrora cuartel Moncada. A las 11 de la noche la caravana entró en Bayamo donde los rebeldes ganaron, sin necesidad de combatir, una nueva batalla. Ese mismo díaCamilo salió de Matanzas hacia la capital y tomó la fortaleza de Columbina sin disparar un tiro.

En la madrugada del tercer díael Che, al frente de la columna 8, llega a La Habana y toma posesión de La Cabaña. La caravana avanza en medio del júbilo popular y continuó su recorrido victorioso hacia el occidente del país. La encabezan Fidel y Raúl Castro, el jefe del II Frente Oriental Rank País. En cada pueblo que trasciende los reciben con vivas las multitudes que los aclaman, a ellos y al ejército de barbudosque disfruta con orgullo su triunfo y al mismo tiempo respeta al enemigo.

El 4 de enero arriban a Camagüey, una multitud agradecida los recibe con flores y vivas. Desde esta cuidad Fidel envía un mensaje al periódico Revolución en que pedía a la población ecuanimidad; controlados los mandos militares de la nación, reestablecida en toda la nación la paz, solicitaba a los trabajadores el cese de la huelga general decretada antes; esta decisión revela con nitidez que la Revolución había consolidado su victoria.

Los días 5 y 6 de enero la caravana continúa su recorrido. Es recibida con alborozo por los pobladores del centro de la Isla. En Santa Clara Fidel le habla al país y una delegación de cienfuegueros le piden pasar por su ciudad, conocida como La Perla del Sur. El Comandante en Jefe accede y posteriormente se dirige a Matanzas donde dialoga una vez más con la gente que lo aclama a quienes le dice: “no he venido a los pueblos a impresionar a nadie, he venido a los pueblos a hablar con el pueblo”.

El 8 de enero, al filo de las dos de la tarde, los rebeldes llegan a territorio habanero. Entran por El Cotorro y enrumban hacia la capital. Recorren calles jubilosas hasta llegar al cuartel Columbia, su destino final. Allí Fidel volvió a dialogar con la multitud y pronunció un discurso premonitorio que es importante recordar:

“Creo que este es un momento decisivo de nuestra historia. La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo será más fácil. Quizás en lo adelante todo será más difícil”.

Un icono del periodismo cubano, el fotógrafo Jorge Oller, fue testigo del discurso del Comandante en Jefe en la capital; dejó constancia de una imagen que recorrió el mundo: tres palomas de una casa vecina a la tribuna, atraídas por los aplausos y las luces de los reflectores se sumaron al jubileo. Una de ellas se posó en el hombre izquierdo del líder mientras las otras dos caminaban por el podio. La Revolución comenzaba, desde su nacimiento con la fijación de sus ideales.

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