Operación estratégica: el cerco a Santiago a finales de 1958

Santiago de Cuba, 21 de dic.- En estos días diciembre en que muchos cubanos recuerdan aquellos sublimes instantes en que triunfó la Revolución, el primero de enero de 1959, cuando Fidel y su aguerrida tropa transitó buena parte del país ante la euforia del pueblo, no es posible olvidar el protagonismo de Santiguo de Cuba en la epopeya.

Se cuentan por miles los hijos de esta tierra heroica y hospitalaria que tuvieron una participación destacada en la aniquilación total de la dictadura batistiana, por lo que hoy, a 61 años de esa hazaña,merecen honores quienes  derrotaron años de opresión y muerte, porque como dijo nuestro José Martí: “Todo el que sirvió es sagrado”.

Uno de esos hombres es César Enrique GarridoPérez y uno de esos hechos  que mostróla bravura de loscubanos y propició el triunfo definitivo fue el  cerco a Santiago de Cuba, una operación estratégica decisiva para dar la estocada final al régimen, liderada por el Comandante en Jefe del Ejército Rebelde Fidel Castro Ruz.

Garrido Pérezevoca que el 28 de octubre de 1958 se inició con la Operación Tanteo el cerco a la indómita ciudad por las columnas 9 y 10 del III Frente Oriental que, procedentes de la Sierra Maestra y de lomas aledañas, se hallaban enclavadas desde los primeros días de ese mes en las cercanías de la urbe.

“Se trataba realmente de una arriesgada misión, ya que las tropas rebeldes contaban con apenas 200 armas frente a un enemigo de unos 500 hombres bien pertrechados, incluyendo los efectivos de ocho cuarteles  situados bastante cerca del regimiento Moncada, como el de Boniato, El Caney, El Cristo y San Luis”, recuerda el combatiente.

“El hecho de estar ante una ciudad rodeada por grupos de montaña era muy propicio para tomar posiciones estratégicas en el orden militar, así  pudo mantenerse bloqueado el transporte ferroviario y por carreteras mediante  fuerzas guerrilleras, que obligaron al enemigo a dar la batalla deseada por los rebeldes al intentar romper el cerco.

“Fue decisivo también, agrega, el apoyo de las heroicas milicias clandestinas que operaban dentro de la ciudad y que cada día se reorganizaban, crecían y se fortalecían en número y protagonismo, con el valor de sus dirigentes e integrantes y el respaldotan valioso que ofrecían los santiagueros”.

Garrido Pérez apuntó entre las acciones los sabotajes, desarme de militares, medidas de apoyo y aseguramiento de las tropas guerrilleras, así como atentados a personeros batistianos que sobresalían como torturadores y asesinos de jóvenes revolucionaios.

“Por elEjércitoRebelde se ejecutaron las operaciones Tanteo, ya mencionada, además la de Gancho y Flor Crombert, las cuales precedían a la Operación Santiago que desde la victoria de la importante batalla de Guisa vino rindiendo a guarniciones y cuarteles enemigos en el camino hacia la ciudad rebelde y la soberanía definitiva.

Otras maniobras fueron la toma y liberación del cuartel de El Cristo, el 26 de noviembre de 1958; Alto Songo, el 18 de ese mes;La Maya, el 7 de diciembre,y San Luis el día 8, mientras el 14 es derrotado un  fuerte convoy enemigo en el Puerto de Moya, con un saldo muy favorable para las fuerzas rebeldes.

El entrevistado destaca el coraje de los combatientes, sin el cual no hubiera sido posible derrocar a un enemigo mucho más poderoso en hombres, armas y pertrechos, pero le faltaba la moral para competir y los ideales que defendíamos nosotros como hijos de un pueblo con una rica historia y tradición de lucha que rebasa los 150 años, subraya.

“Pero hoy seguimos en combate con el mismo ímpetu y pasión, ahora contra un imperio amenazador, con pretensiones injerencistas y que nunca logrará sus propósitos de socavar nuestra soberanía y destruir la Revolución fidelista y martiana”, confiesa César Enrique muy emocionado.

 “Fidel brilló en aquellos días, rememora, igual que lo hizo en todo el proceso emancipador y posterior al triunfo, tenía su puesto de mando en Boniato y a su favor estaba su hidalguía y coraje, además del estado de desmoralización y espíritu de derrota del enemigo”.

Este revolucionario santiaguero que ya tiene 85 años se siente orgulloso de haber sido protagonista de la epopeya que condujo a la libertad de Cuba, y en ese mismo sentido comprometido con cuidar esta obra hermosa como la niña de los ojos, para honrar a los mártires y héroes y para que las nuevas generaciones la sigan disfrutando y enalteciendo con su empeño cotidiano.

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