Otro 10 de Octubre histórico para Cuba

Santiago de Cuba, 10 de oct. – La Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba tendrá sesión extraordinaria este 10 de Octubre para seguir afianzando, consolidando y perfeccionado la institucionalidad del país y cumplir los preceptos de la nueva Carta Magna proclamada por el voto libre y soberano, mediante referendo populara 150 años de la primera Constitución mambisa, aprobada en Guáimaro, el 10 de abril de 1869.

Inspirado en el pensamiento precursor de los próceres de la independencia de la Patria, el documento refrenda nuestra voluntad de que la ley de leyes de la República esté presidida por ese profundo anhelo, al fin logrado, de José Martí: “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

Para fortalecer el futuro con todos y para el bien de todos, habrá otro momento  trascendental en la vida de la nación cuando sean elegidos el presidente, vicepresidente y secretario del Parlamento, así como también los miembros del Consejo de Estado y el presidente y vicepresidente de la República de Cuba.

Ese acto de alta significación histórica ocurrirá precisamente al celebrarse los 151 años del inicio de las guerras de independencia, cuando Carlos Manuel de Céspedes se alzó en armas en su ingenio azucarero Demajagua, y al grito de ¡Viva Cuba Libre! dio la libertad a sus esclavos.

Piedra angular de la historia política de Cuba, a Céspedes no solo debe recordarse y rendirle honores como el hombre del 10 de octubre de 1868, considerado así por José Martí; sino como el patriota inspirador de las mejores causas en la construcción de un mejor país para todos, una aspiración que sostiene la nueva dirección de la Revolución en este mismísimo siglo XXI, asumiendo el legado de sus antecesores.

Tampoco bastaría evocarlo como mayor general del Ejército Libertador de Cuba y primer presidente de la República de Cuba en Armas, méritos suficientes para que los cubanos lo mantengan siempre en un alto pedestal en la Patria que ayudó a forjar al precio de su sacrificio.

Vibra su gallardía si se recuerdala madrugada del 10 de Octubre, cuando a la vista del golfo de Guacanayabo y ante el impresionable retablo de la Sierra, le escucharon pronunciar su histórico llamado al pueblo cubano, a la nación y al mundo, ofreciendo con la libertad de Cuba una mano generosa a todos los pueblos y hombres de la Tierra.

Altruista gesto, porque al mismo tiempo que proclamaba, en un país donde faltarían tantos años para la abolición de la esclavitud, la emancipación de los suyos propios, se desentendía del pasado, haciendo un rompimiento con sus posesiones territoriales, con su posición privilegiada, con su condición de amo y señor, para transformarse en libertador.

“No hay, desde luego, la menor duda de que Céspedes simbolizó el espíritu de los cubanos de aquella época, simbolizó la dignidad y la rebeldía de un pueblo               -heterogéneo todavía- que comenzaba a nacer en la historia”, consideraba Fidel.

Y ahora, en tiempos de pretensiones imperiales que se estrellan con la firme postura en la salvaguarda de la soberanía nacional, los diputados de la isla le rinden honores al Padre de la Patria, al reunirse en fecha tan especial para seguir moldeando con manos propias el futuro de la nación.

Y es que el culto a la historia y el culto a las mujeres y a los hombres ilustres es el oficio y el deber del Estado, y es el nuestro como ciudadanos de un país libre, como

expresara el historiador Eusebio Leal Spengler, en la ceremonia de inhumación de los restos de Carlos Manuel de Céspedes y Mariana Grajales, en el cementerio Santa Ifigenia, de Santiago de Cuba, el 10 de octubre de 2017.

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