Para contar la Historia

Reza el dicho popular que los años pasan para todo el mundo, siendo para unos más despiadados que para otros. Llega la vejez y sus primeros síntomas suelen ser depresores para quienes los experimentan. Se hacen frecuentes el agotamiento físico y mental además del deterioro de la memoria y la salud. Esta última, por lo general, atrae fácilmente la atención del anciano y los familiares, quienes controlan visitas al médico, alimentación y cuidados varios. No obstante, en ocasiones se resta importancia al resto de «los achaques de la edad», sin pensar que ellos pueden ser pistas para una dolencia aún mayor.

La pérdida de memorias recientes, por ejemplo, acompañada de la desorientación constituyen los primeros síntomas del Alzhéimer. Se trata de un trastorno degenerativo de la corteza cerebral cuyo padecimiento provoca un tipo de demencia progresiva y crónica. La misma consta de tres etapas: demencia ligera, moderada y severa, en las cuales el paciente sufre una sucesión de síntomas cada vez mayores y más agresivos.

Al conversar sobre el tema con la MSc. de la especialidad Geriatría, doctora Cecilia Santana, del Policlínico Docente 28 de Septiembre, comentó que las causas más visibles en sus pacientes del área y los del municipio en general eran su edad avanzada, antecedentes genéticos y hábitos nocivos como el alcoholismo.

Destacaba además que, al tratarse de una dolencia cuyo síntoma inicial es el llamado Ligero Deterioro Cognitivo, conocido entre galenos como Olvidos Benignos de la Vejez, el diagnóstico se lleva a cabo mediante unos estrictos protocolos dados sus posibles connotaciones legales. Dicho protocolo comienza con la proyección comunitaria del Área de Salud, la cual, mediante exámenes periódicos descarta las posibles causas orgánicas de estas lagunas cognitivas.

Así, cada tarde de miércoles la Consulta de Fragilidad y Pacientes Necesitado abre sus puertas con las especialistas en psicología y geriatría. Las mismas les realizan test mentales, analizados junto a exámenes electrofisiológicos, Resonancia Magnética y Tomografía Axial Computarizada (TAC). Analizados estos estudios, una especialista en Geriatría del Hospital Clínico Quirúrgico Juan Bruno Zayas realiza la selección de los pacientes, citándolos para una consulta especial que reúne a un psicólogo, un clínico, un geriatra y un asistente social. Son ellos entonces quienes dictaminan la presencia o no de la patología.

En pos de contrarrestar los efectos del Alzhéimer, la doctora Cecilia afirma que el 28 de Septiembre diseñó una serie de medidas de estimulación cerebral aplicables a los pacientes en la primera etapa. Estas se basan en ejercicios y motivaciones enseñadas a los dolientes y sus cuidadores como la lectura, el completamiento de crucigramas y otros entretenimientos didácticos. Los mismos, si bien no pueden detener el desarrollo de la enfermedad, si posibilitan un alargamiento de la fase de Demencia Ligera.

Desde el punto de vista asistencial, estas personas se encuentran entre los principales beneficiados. Así lo afirma la trabajadora social Yarileisi Ochoa Salazar, Lic. en Rehabilitación Social y Ocupacional de la propia institución de salud. Comenta que, tras conocer los diagnósticos positivos a la enfermedad, se realiza un estudio de inclusión de ellos en los diferentes servicios que presta el policlínico. Los mismos van desde la venta periódica de productos de aseo en tiendas específicas hasta su inclusión en un hogar de ancianos o la asignación de un cuidador de ser necesario.

Los pacientes con Alzhéimer del Policlínico Docente 28 de Septiembre, en su mayoría ancianos, reciben hoy una atención especial. Esta es resultado del trabajo conjunto entre los galenos especialistas en el tema y la oficina de Asistencia Social, fusión que preserva, con la mayor calidad posible, la vida de quienes vivieron paracontar la historia.

Escrito por Loraine Castillo De los Reyes, estudiante de Periodismo

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