Periodismo, independencia y Revolución Cubana

Santiago de Cuba, 1ro de feb. – Periodismo cubano e independencia son conceptos afines, están articulados desde los inicios hasta la actualidad. No pueden segregarse, intentar analizarlos separadamente es imposible. Los líderes de la Revolución Cubana, que es una desde el 10 de octubre de 1868 hasta el 1 de enero de 1959, valoraron la significación social y revolucionaria de los periódicos y fueron fundadores o divulgadores del discurso periodístico, de modo que construyeron una tradición que tiene sus antecedentes másnotables en ElHabanero (1824), fundado por FélixVarela quien “nos enseñó primero en pensar”, al decir de Luz y Caballero y La Aurora (1865), el primer periódico obrero editado en Cuba, dirigido por Saturnino Martínez, el líder de los tabaqueros.

Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, inició la guerra contra el colonialismo español el 10 de octubre de 1868. Ocho días después fundó El Cubano Libre, en el cual escribieron varios jefes mambises. Cuando los insurrectos quemaron la ciudad de Bayamo para que los españoles solo recibieran cenizas, Céspedesordenó salvar la imprenta, para garantizar la existencia del periódico donde saldría meses después el decreto que anunciaba la decisión del gobiernode la República en Armas de  abolir la esclavitud.

En la manigua se publicaron alrededor de 20 periódicos revolucionarios. Antonio Maceo, el Titán de Bronce, quien al decir de Martí tenía tanta fuerza en el brazo como en la mente, revivió El Cubano Libre en 1895. “El Cubano Libre, afirmaba Maceo, es un cuerpo del ejército compuesto por doce columnas”. Al finalizar la guerra el periódico continuó publicándose y fue especialmente crítico con la intervención norteamericana, la misma que privó a los cubanos de la independencia.

José Martí es ante todo un político, por eso no es extraño que su labor intelectual tuviera como centro el periodismo. La prensa escrita y la oratoria fueron sus dos armas principales para organizar la guerra necesaria, para unir cabezas y descabezar traiciones. Su obra periodística nace en el momento en que el periodismo se moderniza, se independiza de la literatura y se convierte en un saber otro. Su oficio de revolucionario lo condujo a acudir al periodismo que cultivó con eficacia dueño como era de un discurso periodístico original cuya expresiónmás acaba es Patria, periódico fundado por el Apóstol en 1892.

Tanta es la importancia de Patria que varios de los estudiosos de la obra martiana consideran a este órgano, junto con el Partido Revolucionario Cubano, fundado también en 1892, como sus mayores aportes en el terreno fecundo de la política. Martí escribía, revisaba y dirigía su propio periódico, una publicación abierta a todos los géneros, que aunque se mantuvo lejos del mercantilismo predominante en el periodismo de su época, no dudó en asumir los recursos más modernos. Patria más que informar se proponía convencer y hacerlo con las técnicas más novedosas para conseguir sus fines: persuadir y unir, dos infinitos que el Apóstol concedía al buen periodismo.

El discípulo más prominente de Martí, Fidel Castro, el Líder Histórico de la Revolución Cubana, también acudió al periodismo. Lo utilizó desde sus primeras luchas contra la tiranía pro imperialista de Fulgencio Batista. Denunció sus desmanes en varios artículos escritos en 1952 a raíz del golpe de Estado de Batista. Entre los que sobresalen: “Yo acuso” y “Revolución no, zarpazo”. El 1 de enero de 1959 Fidel leyó una comunicación por Radio Rebelde, fundada por otro revolucionario ejemplar, Ernesto Che Guevara. La alocución es conocida como “RevoluciónSí, golpe militar, No”. En su fértil trayectoria como estadista Fidel recurrió a la prensa y al final de su vida escribió una serie de textos fundamentales para elanálisis de la actualidad, las llamadas Reflexiones.

El Che, en plena lucha revolucionaria, en la Sierra Maestra, reactivó El Cubano Libre (1957) donde escribió la sección: “Sin bala en el directo”. El Cubano Libre y Radio Rebelde fueron la mejor expresión del periodismo rebelde por su capacidad para orientar a la población. Tanto el periódico como la emisora disfrutaron de una alta capacidad de convocatoria. Por esa capacidad y por el nivel de actualidad que tuvieron en su momento no sería exagerado afirmar que constituyeron la base de lo que en los noventa se definiría como la batallade ideas en la cual aún estamos insertos.

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