Plan Turquino y trabajo comunitario eficiente

En Santiago de Cuba, como parte del espíritu de trabajo colectivo que nos inculcan y por la tradicional solidaridad de sus gentes, existen dos proyectos comunitarios ejemplares: el Plan Turquino y Santiago Arde. El primero, aprobado en 1987, es el programa nacional para el desarrollo integral de las montañas con la participación activa de sus pobladores. El pasado 2 de junio este proyecto cumplió 34 años: el presente texto quiere dejar constancia resumida de lo conseguido. A Santiago Arde le dedicamos un trabajo precedente publicado en esta misma página el año pasado.

El artículo: “Plan Turquino. Las luces de la Revolución en las montañas cubanas” (Periódico Granma, 2-6,20), de Abel Reyes, sintetiza la historia:
“El 2 de junio de 1987 fue creado el Programa de Atención al Desarrollo Integral de las Regiones Montañosas, conocido como Plan Turquino, en alusión a la elevación más alta de la Isla. Esta iniciativa de la Revolución se encaminó, desde entonces, a priorizar los esfuerzos que, en tal sentido, se venían realizando, a partir del triunfo rebelde en enero de 1959, por el desarrollo económico y social de los territorios montañosos cubanos, así como para reforzar la defensa del país y contribuir a la conservación del medio ambiente”.

Reyes contrasta la situación del campesinado cubano antes del triunfo de la Revolución con la actual. Rememora el discurso de Fidel Castro, el LíderHistórico de la Revolución Cubana, quien el 17 de mayo de 1959 volvió a la Sierra Maestra para proclamar la Ley de Reforma Agraria, en La Plata, la comandanciarebelde durante la guerra. Hoy el Plan Turquino es un hecho innegable que transformó para bien la vida de losmontañeses, quienes constituyen el 12 por ciento de la población cubana. Ni aun los enemigos más enconados, ni los críticosmásrecalcitrantes, ni los ingenuos que nunca faltan, osarán negarlo. Los resultados son evidentes; el lector puede comprobarlo si accede a los datos y precisiones aportadas por el periodista en el artículo citado.

El café y el Plan Turquino están indisolublemente ligados. El café es el corazón el Plan Turquino, su producción básica, la que compulsa el resto de las producciones y programas productivos. Superada la depresión en la producción cafetalera experimentada durante el periodo especial, en 2019 se aprobóel proyecto de desarrollo integral hasta 2030, el cual incluye entre sus acciones la utilización de tecnologías vietnamitas para revitalizar las plantaciones en las montañas y en el llano, para garantizar el autoabastecimiento nacional. Si para el paísla producían de café es importante, para Santiago de Cuba es vital: la provincia es la primera productora nacional del grano, un renglón exportable.

Decíamos que el café es el producto insignia del Plan Turquino, pero es mucho más: en las montañas orientales su producción trasciende lo económico para convertirse en una cultura avalada por la tradición. Su cosechasocializa al campesino, estimula el trabajo colectivo, la participación en otros cultivos que producen alimentos, de plantas que protegen la salud y de diversas actividades económico sociales que van desde la producción de coco o cacao hasta el mantenimiento de las escuelas, los consultorios, los viales y el desarrollo de las comunicaciones en sus diferentes modalidades desde la telefonía móvil y fija hasta la conexión a internet. Los datos en las referidas actividades son fácilmente constatables: con ir a las montañas santiagueras, tomar un buen café, saludar a los campesinos y observar es suficiente para comprobar el avance.

Entre los objetivos del Plan Turquino están: estimular la producción de alimentos, proteger los ecosistemas, realizar acciones para garantizar el desarrollo de la salud, la educación, el deporte, la cultura y para conservar las tradiciones patrióticas del campesinado. Por sus objetivos y alcances este programa constituye un proyecto comunitario encaminado a solucionar los problemas sociales con la participación directa de los montañeses. Las recientes medidas adoptada por el Gobierno para potenciar la producción de alimentos favorecen a los campesinos y contribuirán a disminuir el éxodo de la población rural hacia las ciudades,proceso que ha disminuido en la última décadapero requiere atención permanente. Lograrlo será un nuevo éxito del Plan Turquino cuyos empeños saludamos desde esta página.

Deja una respuesta