Poder Popular, consolidación y épica por la Patria

Santiago de Cuba, 10 de ene. – En los más de 43 años de fundados los órganos locales del Poder Popular los integrantes de las Asambleas Municipales han sido pilares en el logro de su fortalecimiento, consolidación y perfeccionamiento, y también ejemplos de entrega y consagración en defensa de la Revolución.

Han constituido una fuerza vigorosa al servicio de la Patria y del pueblo,  al propiciar el desarrollo local e integral de cada territorio en el ámbito económico, político y social,  bajo los principios de la democracia socialista y con la participación ciudadana en cada empeño, en pos del  avance de la nación cubana.

Orgullo deben sentir por cumplir la honrosa misión de representar y expresar la voluntad soberana del pueblo, ya que en el marco de su competencia han desarrollado iniciativas creadoras encaminadas al aprovechamiento de los recursos y las posibilidades locales, con el concurso decisivo del pueblo y para su propio bienestar.

Desde la dedicación al ejercicio de sus funciones, la resistencia épica y la unidad indestructible del pueblo, las Asambleas Municipales del Poder Popular han sido baluartes para llevar adelante la Revolución del Moncada, del Granma, de la Sierra Maestra, de la lucha clandestina y de Girón.

Con la fortaleza de las manos y la capacidad del espíritu, cada uno de los integrantes de estos órganos han honrado el cumplimiento del anhelo martiano, ya logrado, que refrenda la nueva Carta Magna: “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

En estos años de duro bregar en que la Revolución que cumplirá 61 años de victoria se ha mantenido invicta contra viento y marea, no hay tarea que no haya encontrado el ímpetu de sus energías y el aliento de sus corazones en la búsqueda constante de soluciones a los problemas que afectan al pueblo, teniendo en cuenta sus necesidades en un país democrático, con justicia social e igualdad.

Ahora, cuando se perfeccionan esas estructuras de gobierno por mandato de la nueva Carta Magna y con su vocación de servicio al pueblo seguirán garantizando la continuidad de la obra del proyecto socialista que elegimos y al cual no renunciaremos, y asumirán el reto de construir la sociedad que queremos con todos y para el bien de todos, como la soñó nuestro José Martí.

Conservar vivo el legado del Comandante en Jefe Fidel Castro constituye ahora una tarea de primera prioridad, para preservar los principios de la nación, sobre todo en un contexto de constante hostilidad por los enemigos de la Revolución y el socialismo cubano,  y el recrudecimiento del criminal bloqueo de los Estados Unidos contra la Isla.

En lo adelante, como Fidel aseguró en la sesión de clausura del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba: “Emprenderemos la marcha y perfeccionaremos lo que debamos perfeccionar, con lealtad meridiana y la fuerza unida, como Martí, Maceo y Gómez, en marcha indetenible”. 

Porque cada uno de ustedes ha tenido la dicha de vivir en un país de verdadera democracia, responde a los intereses del pueblo  y representa los valores humanos y éticos que ha forjado la Revolución en casi 61 años de triunfo, con la satisfacción personal de que ninguno tiene otra fortuna que su ejemplo ni otra riqueza que su prestigio ante el pueblo que los eligió.

A todos los cubanos que han trabajado por el perfeccionamiento  de los órganos locales del Poder Popular, que entran en 2020 en una etapa superior, con mayor autonomía para avanzar en el desarrollo de cada territorio, la Patria los contempla orgullosa por haberle servido bien, sin más recompensa que el cumplimiento sagrado del deber.

Con su actuación noble y desinteresada han rendido tributo a nuestro José Martí, al hacer realidad sus profundas y visionarias ideas: “…honran y sirven a su pueblo los que aun fuera de su justa medida, premian en nombre de la fe en su porvenir y la fidelidad de sus ideales”.

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