Por esta libertad habrá que darlo todo

Santiago de Cuba, 24 de dic.- La mayoría de los santiagueros inscribe el triunfo de la Revolución, hace casi 61 años,  como uno de los hechos más significativos de su vida, que los inspira todavía  a acometer las mejores acciones, y muchos aseguran que la felicidad que les proporcionó es estímulo para luchar por defenderla a cualquier precio.

Única e irrepetible en la existencia de numerosas personas es esa epopeya, que ha sorteado dificultades y escollos y, a pesar de la tozudez del imperio que no se conforma con ese faro de luz a solo 90 millas de sus costas, llega a su aniversario 61 plena, vigorosa, vital, con muchas conquistas y sueños aún por realizar, para satisfacción de su principal protagonista, el pueblo.

En las pupilas de muchos cubanos que vivieron aquel instante sublime de la victoria quedó retratado el suceso para siempre en la memoria: la euforia del pueblo ante el paso vibrante de los rebeldes barbudos en su viaje por toda la isla, disfrutando la gloria de haber traído la libertad a sus compatriotas bajo la guía de un hombre valiente, visionario y leal, su  Comandante en Jefe Fidel Castro.

Ese día nacieron poetas que enaltecieron a la Patria con sus versos improvisados, ese día surgieron cantores por toda la geografía para perpetuar el momento de felicidad en que personas apenas sin conocerse se abrazaban y lloraban de alegría. 

Este proceso tan legítimo está avalado por el espíritu de resistencia de los cubanos, reconoce la doctora Ana Celia Carrera, y agrega que tal posición le ha permitido llegar invicta, con dignidad, sin vulnerar un solo principio, tras 61 años de duro bregar, en lo que radica una de sus virtudes esenciales, subraya.

Para el maestro y Héroe del Trabajo Rolando Beltrán Hurtado,  la Revolución hizo otras hazañas apenas lograda la victoria como la Campaña de Alfabetización, en pleno 1961, que dio luz y saber a iletrados y abrió el sendero de la educación y la cultura para todos los que quisieron aprovechar la posibilidad de prepararse y ser útil a la sociedad.

El horizonte que se abrió no admitió excepciones. Igual oportunidad para el joven campesino o el hijo del obrero, amas de casa o personas humildísimas del pueblo, que no podían vislumbrar su futuro antes de 1959, cuando a los gobiernos de turno no les importaba la calidad ni el nivel de vida del pueblo.

Hoy abundan renombrados científicos, médicos o pedagogos, artistas o deportistas que dan glorias a la Patria,  probados oficiales en el combate de las Fuerzas Armadas Revolucionarias o  el Ministerio del Interior e intelectuales que prestigian la nación.

Este aniversario 61 del triunfo de la Revolución es momento especial para honrar a las madres que amamantaron héroes y los entregaron sin reparos a la Patria, a las que hicieron que sus hijos se empinaran para defender el país, siguiendo el ejemplo de Mariana Grajales, piensa Lesmiz Silva, jubilada de Educación y madre de tres hijos.

También para los combatientes del Ejército Rebelde, muchos de los cuales se fueron a la guerra en la Sierra Maestra casi niños;  y  para quienes se enfrentaron a pecho descubierto o en silencio en la lucha clandestina en las ciudades, expresó el combatiente y periodista Rafael Carela.

Ellas y  ellos y otros muchos nombres que pudieran sintetizar esta historia nuestra, legaron un espíritu indoblegable para defender a toda costa la soberanía nacional; pero para seguir rindiéndole culto a este proceso más grande que nosotros mismos, a 61 años del triunfo y ante el recrudecimiento del criminal bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba, será necesario continuar proclamando junto al poeta: “Por esta libertad habrá que darlo todo”.

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