Por la Cultura Cubana

Santiago de Cuba, ciudad de matices sonoros y colores vitrales. Tus hijos cantan la trova que entrañas en tu vientre de mulatés distinguida y se unen sol y luna, luna y sol como en una sola clareada o en única y extensa noche de jubileo y jolgorio.

Naces mi Santiago querido, entre los zumbidos orquestales de las palmas y el calor a pico de montaña, tu gente de piernas duras y lomo de bronce, tus gentes que cantan como jilgueros y se adueñan de lo negro y de lo blanco.

La cultura se te desborda como rio preñado de aguas con sonido de piedras y monte, su cauce que se pierde en el infinito, nació de batás y jolongos, de guámparas y cocuyos, guijes y madreselvas.

No tuvimos tiempo de soñarte Taina ni Siboney, tus areitos quedaron en la bruma de la ignominia, en el látigo presuroso de oro y turquesa que nunca jamás encontraron, porque eramos mas de la caguama y la jutía, solo muerte y desatino.

Apenas conocimos tus jarras indígenas, ni alimentarnos en tus cacerolas, los originarios dedos del moldeado se perdieron en la huella del tiempo, es por eso que orishas y rezos se vuelven conjuros y mezcla y nos llegan para una erudición inimaginable.

Aquí se abrazan todos lucumíes en un mismo barracón y desde adentro arrebata el canto lastimero pero armonioso, rítmico y verdadero, desde adentro el gajo de caña santa y la verbena, desde afuera el fandango y la curia, todo mezclado y sin dueño. Santiago de Cuba te saborea, te convierte en sincréticos revuelos.

Y te vistes de bolero y trova, de conga bembé, tumba y tajona. Inmaculada y bendita ciudad, pariendo en barrios los hijos juglares de sus ancestros.

Te haces Son montuno de caderas ardientes, negros sudores de ron y miel con blancos destellos de guitarra y tres. Así se amanece en el Tivolí francés de su Haití rebelde.

Te vas adueñando de sabores y colores , de sonidos y pinceles, de burbujas y calesas, eras ciudad privilegio, aquí todos cantan, todos bailan, todos viven y mueren, pero renacen.

Cada trovador hace nacer mil canciones, como en las mil y una noche de bohemias morenas y traspone el cinquillo de su clave inquieta para darla al danzón del Failde matancero, mientras le presta el tambor al guaguancó soberbio y la décima guajira al repuntar Tunero, porque todo nació negro en mi santiago negrero.

Se nombra tu cultura de tantas maneras, a veces Caridad , Esperanza, Luis, Salvador y nostalgia.

Y se te desbordan los sones e inundas la isla con su Matamorino raudal de canciones, todo en mi Santiago moreno, nombre de apóstol que trasnocha fuera de su pedestal y cabalga desde hace siglos entre las olas débiles de un mar quieto, todo es su gente y sus desafueros o sus desadentros.

Regalamos arte y folclor, patrimonio que ya nos cubrimos de versos, poetas negros quijotes en un manantial de ensueños.

No aducimos pretensiones por el fascinante espejismo que le retrata a mi pueblo, y con razón de lo antillano y caribeño, de lo negro y lo criollo, solo en santiago de Cuba tiene Cuba y su cultura a sus verdaderos dueños.

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