Potenciar la producción de alimentos no admite espera

Santiago de Cuba, 25 de ene. – Para alcanzar la tan ansiada y necesaria soberanía alimentaria y nutricional que Cuba se ha propuesto en su política de desarrollo económico de este año para certificar el presente y futuro de la nación, potenciar la producción de alimentos ocupa un lugar de alta prioridad, de primerísimo orden que no admite espera.

Esa es una realidad reiterada con notable frecuencia por la máxima dirección del país y por los directivos de la rama agropecuaria, entendida, además, por los productores y, sobre todo, por quienes sudan la camisa cotidianamente en el campo empeñados en cultivar y sacar de la tierra todas las bondades y beneficios que es capaz de proporcionarles a los seres humanos.

Por suerte, muchos de los campesinos y cooperativistas avalados por resultados alentadores no creen en que los frutos caerán del cielo, ni siguen pensando que los insumos llegarán de otros rincones del planeta; pero sí creen que encadenarse con la industria nacional es una vía expedita, loable para avanzar en sus propósitos.

  Es preciso comprender, y obrar en consecuencia, que la producción de alimentos constituye la primera línea de la Estrategia de Desarrollo Económico y Social de la Cuba de hoy, lo que quiere decir que este aspecto representa una cuestión clave, cardinal para el presente y el futuro la isla, que actúa ahora mismo en condiciones de crisis económica global por causa de la pandemia del nuevo coronavirus.

De ahí el énfasis en el buen uso de la tierra y los modos de aprovecharla mejor en beneficio de la producción nacional de alimentos que se ha hecho en los recorridos del Presidente de la República Miguel Díaz-Canel, por las provincias como parte de la visita gubernamental, interrumpidos por causa de la Covid-19, quien ha expresado que el camino está en soltarse a producir y ponerle inteligencia a todo cuanto se hace para avanzar, además de intercalar cultivos y ampliar producciones.

Se requiere entender cabalmente -y actuar en tal sentido- que para lograr que la reanimación integral de la empresa sea sostenible precisa tener las áreas bajo riego y el programa de inversión bien definido, además de aprovechar las medidas adoptadas en aras de fortalecer la empresa estatal socialista, entre otras acciones de prioridad.

Hay claridad de que esta constituye trinchera esencial en estos momentos, si realmente queremos alcanzar la soberanía alimentaria y nutricional que el país ha diseñado, frente a un despiadado bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos.

Por tanto, todas las ideas valen y todos los brazos cuentan.

En aras de lograr ese noble objetivo es útil, inteligente, que cada cubano trate de sembrar cada pedacito de tierra de su entorno. Ya se observan ejemplos de personas de todas las edades que aprovechan los solares yermos y los convierten en parcelas productivas, mientras los patios de las viviendas se transforman en sembrados de vegetales y hasta algunas viandas que sumarán al plato de las mesas.

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