Primero de Enero de 1959

Tomado de Archivo

Santiago de Cuba, 1 ene.— No hay pueblo sin historia y no hay historia sin fechas para recordar y una fecha memorable en la historia patria es aquella del Primero de Enero de 1959 cuando el pueblo cubano logró lo que más había anhelado durante siglos y por lo que había luchado durante más de 90 años: la libertad y la independencia definitivas de Cuba.

Largo fue el camino para llegar a ello, desde el 10 de octubre de 1868 hasta el Primero de Enero de 1959. Cuántos cubanos dignos lo comenzaron a recorrer y no lo terminaron: Carlos Manuel de Céspedes, Ignacio Agramonte, Antonio Maceo, Máximo Gómez, Guillermón Moncada, José Martí, Calixto García, Carlos Baliño, Julio Antonio Mella, Antonio Guiteras, Abel Santamaría, Frank y Josué País, Otto Parellada, Tony Alomá, José Antonio Echeverría y muchos hombres más que tuvieron fe en esa Revolución y que fueron abonando con sangre generosa el camino de la victoria.

Con justeza Fidel lo dijo aquel Primero de Enero en el Parque Céspedes: «Esta vez los mambises si entraron en Santiago». Y la palabra «mambises» los incluía a todos. A los que un día se alzaron en La Demajagua, a los que protagonizaron el Grito de Baire, a los que en la mal llamada «República» no admitieron doblegarse, y de una u otra forma manifestaron su inconformidad, como los del Moncada, los del Granma, los del Asalto a Palacio Presidencial, los del 30 de Noviembre o los de la sierra y el llano.

Pero también aquel Primero de Enero Fidel dijo: «La Revolución ha triunfado. La lucha comienza ahora». Y los 59 años transcurridos le dieron la razón. Duras y difíciles batallas hemos librado desde entonces. Unas con las armas en las manos. Otras con los libros lápices y libretas; muchas con las azadas, las mochas y el machete; o con las ideas dignas y justas de nuestra causa y las más, con el valor, el coraje y a pecho abierto, como lo hicieron los mambises en el 68 y el 95 o como lo hicieron los del Moncada y la Sierra.

Este Primero de Enero de 2019 nos traerá el recuerdo de aquel de 1959 y nos traerá también la decisión de no cejar en la lucha, de seguir siempre hacia adelante, de no temerle a nada ni a nadie, de seguir creando con nuestras manos y sudor, el futuro que nos pertenece y alzar nuestras voces y si fuera preciso nuestras armas, para defender la Revolución hasta la victoria siempre.

 
Por Armando Fernández Martí

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