Profunda revolución en la ciencia al servicio del pueblo

Foto de Radio Rebelde

Santiago de Cuba, 15 de ene.- La palabra ciencia era apenas conocida en el panorama socioeconómico de Santiago de Cuba antes del triunfo de la Revolución, en 1959, cuando esa rama no reflejaba el interés estatal  por fomentar investigaciones y crear  instituciones para la búsqueda de soluciones que resolvieran  problemas acuciantes de la sociedad.

  En esa época había solo dos acciones de relevancia en ese sentido: la fundación de la  Sociedad de Geografía e Historia de Oriente, en 1939,  con la consiguiente fundación del Grupo Humboltd, en 1940; y de la Universidad de Oriente, primera fuera de la capital, y que sentaría las bases para impulsar con sistematicidad el desarrollo de la ciencia y la técnica.

  A 60 años de Revolución en el poder resulta significativa la profunda revolución en ese campo, que cuenta hoy con un potencial científico de alto rango y compromiso político, capaz de enfrentar cualquier desafío.

En los logros influyó el pensamiento de avanzada de los dirigentes de la epopeya revolucionaria y, especialmente, de dos abanderados de la ciencia y la técnica como el Comandante en Jefe Fidel Castro y Ernesto Che Guevara,  quienes no solo interpretaron la realidad, sino se propusieron aplicarla  dialécticamente de acuerdo con las condiciones del país y el desarrollo internacional.

La transformación  primero en el ámbito cultural y educacional, desbrozó el camino para después  adoptar medidas encaminadas a fundar instituciones de investigación y dotarlas, en lo posible, de los recursos indispensables, partiendo de la preparación de los cuadros  científicos.

  También se plantearon establecer relaciones de colaboración internacional y esbozar y poner en práctica los primeros proyectos, encauzándolos hacia la solución de problemas cruciales del desarrollo económico y social.

A pesar del cruel bloqueo económico, comercial y financiero  de  Estados Unidos contra Cuba, la ciencia ha alcanzado madurez en estos 60 años en Santiago de Cuba,  como fiel reflejo de lo acontecido en el panorama nacional,  que con la creación en  febrero de 1962 de la  Academia de Ciencias de Cuba como  rectora de toda la actividad científica, se apunta  no pocos logros de impacto y reconocidos en el mundo entero.

 En la rebelde y heroica ciudad abrieron ese horizonte imprescindible para asegurar el futuro,  las estaciones meteorológicas, radicadas en la Gran Piedra,  la Universidad de Oriente y el aeropuerto;  la estación sismológica de río Carpintero, y el museo Tomás Romay, inaugurado el 10 de octubre de 1966, y una especie de símbolo  de la ciencia y la historia en esta tierra.

La década del 90 fue muy relevante en el auge científico santiaguero. En 1991, por ejemplo, Fidel avizoró un gran polo científico en Santiago de Cuba, lo que constituyó una propuesta ineludible convertida en orientación política y en realidad, con logros de varios centros que hoy son paradigmas por sus aportes.

Lo que en sus inicios tuvo el propósito de potenciar el auge de la biotecnología y  la industria médico-farmacéutica, con una misión integradora de las fuerzas en el ámbito investigativo, productivo, tecnológico, y de servicios,  orientado a la creación de fondos exportables y otras prioridades, hoy  abarca programas tan disímiles e importantes como el Energético, Biomédico, de Montaña, de Producción de Proteína Animal…

 

Actualmente suman varios centros integrados al polo, algunos de los cuales tienen un bien ganado renombre por sus aportes como el Centro de Biofísica Médica,  Centro Nacional de Electromagnetismo Aplicado, Laboratorio Farmacéutico Oriente, Grupo de Biotecnología Solar,  Grupo de Hemoderivados del Banco de Sangre,  Centro de Toxicología y Biomedicina y Centro de Información y Gestión  para la Ciencia y la Tecnología, entre otros.

   El empeño fundamental que los motiva en el trabajo cotidiano es alcanzar el  impacto de la ciencia,  la innovación tecnológica y la gestión ambiental, para el bienestar de los hombres y mujeres.

   Se han obtenido productos naturales  como tabletas  de suplementos dietéticos y nutricionales, y de refrescante bucal que representan productos nuevos en Cuba, cuyo uso beneficia, sobre todo, a grupos poblacionales sensibles: ancianos, gestantes, niños mayores de cinco años y  deportistas.

Otro aporte significativo está en los tres Tomógrafos  de Resonancia Magnética de Imágenes, construidos en el Centro de Biofísica Médica, avalados por unos 30 mil estudios fundamentalmente del Sistema Nervioso Central, la columna vertebral y las extremidades, con un alto costo promedio en el mercado internacional.

El uso integral de la tecnología del biogás,  que además de producir energía renovable (biogás)  a partir de excretas de animales y otros residuales líquidos y sólidos, genera un lodo residual que constituye una importante fuente de proteína, vitaminas y minerales, es otro ejemplo digno de mencionar en esta síntesis.

Si bien es un reto la generalización de las innovaciones y racionalizaciones propuestas en los foros de Ciencia y Técnica, así como también la total aplicación de la ciencia y la técnica en los procesos productivos y de servicios, los resultados en estas  seis décadas merecen reconocimiento y reverencia al afán creativo,  en el que obreros, técnicos, profesionales y científicos pusieron su ingenio y laboriosidad al servicio de la economía y de la sociedad.

Por: Añida Quintero Dip.

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