Proteger a nuestros niños como el más valioso tesoro y cuidarlos como nuestros pequeños príncipes: Un mensaje en este Día Mundial contra el Trabajo Infantil

No importa el color de su piel ni su linaje, baste con ser un niño para que en Cuba tenga garantizado todos sus derechos, y es ese trato por igual a todos los pequeños lo que engrandece cada día más a la mayor de las Antillas.

No es un cumplido esta afirmación, puesto que ni con las limitaciones económicas que vive el país provocadas por el bloqueo de Estados Unidos ni con su arreciamiento por los efectos de la COVID-19 en todo el planeta, el Gobierno Cubano ha considerado disminuir uno de los logros más significativos en estos 62 años de Revolución, y es tener una niñez sana, feliz, tranquila; con las posibilidades de reír, alimentarse, jugar, estudiar, ir a un parque a la playa o simplemente de disfrutar la compañía de la familia o de sus amiguitos.

Esbozar sencillamente la realidad cubana de hoy tiene su intencionalidad este 12 de junio, puesto que se celebra el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, una efeméride instituida por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que desde el 2002 decidió dar a conocer públicamente cómo en muchos países se le roba la candidez a niños y niñas, y se les condena a realizar cualquier tipo de labor, incluso aquellas que pone n en riesgo su vida.
¡Actuar ahora: poner fin al trabajo infantil!, es el tema esencial de la Jornada en el actual año, cuando ya falta muy poco para cumplirse con una de las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible y es poner fin al trabajo infantil en todas sus formas para el 2025.

Pero las cifras que ofrece la OIT, muestran que se deberá trabajar muy duro para lograr este objetivo y he aquí un ejemplo: desde el 2000-2016, se disminuyó en 94 millones el número de niños en situación de trabajo infantil. Sin embargo en los próximos 4 años se deberá lograr que 152 millones de menores dejen de ser víctimas del trabajo infantil.

Y hay más, según la Organización Internacional del Trabajo, de esta cifra:

— 73 millones de niños están en situación de trabajo infantil peligroso.

— Unos 73 millones de niños víctimas del trabajo infantil tienen entre 5 y 11 años.

— El trabajo infantil se concentra en un 71 por ciento en la agricultura, que incluye actividades de riesgo como la pesca, la silvicultura, la ganadería y la acuicultura, y el 12 por ciento está en el sector industrial, en particular la minería.

Cuando uno tiene la oportunidad de conocer estas cifras y de acceder a múltiples publicaciones, queda la satisfacción de reconocer lo que hace el Gobierno cubano por su infancia, que ni en tiempo de COVID-19, ha dejado de resguardar y proteger a quienes significan el futuro.

Mientras que en este Archipiélago a los niños de 0 a 18 años, se les protege y se insta a seguir sus deberes a quienes estudian; en otras naciones del planeta la pandemia ha hecho retroceder este incipiente logro, y está en peligro que se pueda hacer realizable este objetivo de Desarrollo Sostenible.

Según la OIT, “en muchos países que lograron reducir el trabajo infantil, los gobiernos otorgaron asignaciones de efectivo para ayudar a las familias y aligerar la presión que lleva a los niños a trabajar. Sin embargo, 1 300 millones de niños y niñas —sobre todo en África y Asia— no están alcanzados por programas de ayudas de efectivo”.

En el informe de 69 páginas “Tengo que trabajar para comer: Covid-19, pobreza y trabajo infantil en Ghana, Nepal y Uganda”, investigadores analizaron el aumento del trabajo infantil y la pobreza durante la pandemia y el impacto que esta tiene en los derechos de los niños y las niñas. Según refiere:

“Algunos niños y niñas contaron haber realizado trabajos que, a todas luces, eran peligrosos. En Uganda y Ghana, los niños que trabajaban en minas refirieron que cargaban bolsas pesadas con minerales, trituraban las piedras con martillos, aspiraban el polvo y los gases de las máquinas procesadoras y manipulaban mercurio tóxico para separar el oro del mineral. En los canteros, algunos niños señalaron haber sufrido lesiones causadas por las piedras que salían disparadas y que incluso se les incrustaban partículas filosas en los ojos. Varios niños mostraron a los investigadores los cortes provocados por herramientas similares a machetes que usaban para despejar los terrenos o por los bordes filosos de las cañas de azúcar. Otros contaron que llevaban cargas pesadas”.

Leer estas anécdotas son suficientes razones para aferrarnos a la idea de la necesidad de cumplir uno de los objetivos más nobles de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, un sueño que puede materializarse si los gobiernos y quienes tienen el poder económico se unen para llevarle paz y alegría a quienes nacen para ser felices, soñar y prepararse para un futuro mejor hasta que llegue el momento de cumplir con otros deberes sociales, como es trabajar para su sostén y el de la familia.

Aunque hoy es una efeméride necesaria a tener en cuenta por todos los gobiernos como el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, en el caso de Cuba lo celebramos para demostrarle al mundo que cuando hay voluntad política a los más pequeños de la sociedad se les puede proteger como el más valioso tesoro y cuidar como nuestros pequeños príncipes.

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