Quintín Bandera: Un santiaguero de dignidad y de valor

Santiago de Cuba, 19 de ago. – Muy bravo y corajudo tuvo que ser Quintín Bandera y mucho prestigio como cubano digno y valiente hubo de mantener hasta el último día de su vida para que el propio gobierno de turno en la naciente República neocolonial  de Cuba lo  ultrajara de esa forma, al ordenar su asesinato de una forma tan trágica y cobarde.

Así lo describe Heriberto Feraudy Espino en su artículo  “Quintín Bandera: Para no olvidar”…

Cuatro balazos y siete machetazos, uno en el rostro.

Su cuerpo ensangrentado fue tirado en un cajón de madera vieja en forma de ataúd y depositado en un viejo carromato de ruedas conocido por “La Lechuza”. Marianao despertó estremecido bajo la lluvia con el crujido de las ruedas de La Lechuza trasladando el cuerpo del general. ¡No puede ser!, ¡No puede ser! Pero es.

El 23 de agosto de 1906 debió ser uno de esos días aciagos  para quienes se sentían verdaderamente cubanos. El General de las 3 Guerras por la Independencia de Cuba en el siglo 19, el hombre que respondió al llamado de Carlos Manuel de Céspedes en 1868; el que estuvo junto al general Antonio Maceo en la Protesta de Baraguá el 15 de marzo de 1879 en oposición a la paz sin soberanía negociada con España en el Pacto del Zanjón; el combatiente de la Guerra Chiquita; el mambí que no dudó en unirse a la Guerra Necesaria convocada por José Martí fue asesinado en La Habana.

Tenía casi 72 años José Quintino Bandera Betancour, el santiaguero nacido en la Calle Rastro,  cuando su  cuerpo se desplomó víctima de la insensibilidad y la impotencia. Su principio fue firme, por  eso se rebeló ante la corrupción del gobierno de Don Tomás Estrada Palma, y estuvo en la Guerrita de Agosto junto a los cubanos que no querían la reelección de quien traicionó la confianza de los mambises.  

Luego de la Guerra de Independencia, Quintín se radica en La Habana donde hace su familia.

Decepcionado del trato recibido por Estrada Palma  cuando estaba sumido en la pobreza, decide refugiarse en la  Finca El Garro, entre Arroyo Arenas y El Cano. Hasta allí llegaron soldados del Gobierno  de turno con la misión expresa del Presidente de la República de matar al General. Y la orden fue cumplida.

Quienes querían borrar el ejemplo del insigne patriota mambí, trataron de   desaparecer su cadáver, pero, según el artículo de Feraudy, un familiar del héroe mambí confirmó que el cura de la capilla del cementerio, conociendo la estatura del héroe asesinado, decidió conservar secretamente sus restos en una tumba que ya tenía el nombre del sumo sacerdote. Así se mantuvo hasta que diez años después las cenizas fueron trasladadas para el lugar que hoy ocupa en la necrópolis de Colón  (La Habana).

Prestigio y bien ganado el  grado de General, fueron virtudes de Quintín Bandera, quien sintió las humillaciones por ser negro y tener principios sólidos.

Él como pocos vivió y combatió los horrores de la Cuba colonia de España en el siglo 19; supo del día en que a los mambises no se les permitió su entrada triunfal a Santiago de Cuba;  estuvo en el surgimiento de la neo colonia con el primer gobierno  cubano plegado por entero a los Estados Unidos permitiendo su intervención en los asuntos internos del país amparado por la Enmienda Platt.

Puede ser que nuestros patriotas del siglo 19, seres humanos que vivieron en una época muy compleja, tuvieran sus contradicciones  e incomprensiones, pero el hecho de  que este mambí haya  puesto siempre  la dignidad de cubano por encima de todo, le da relevantes méritos para honrarlo siempre.

Por ello Quintin Bandera debe ser recordado cada día sobre todo en Santiago de Cuba, su ciudad natal. A los estudiantes se les debe hablar de este patriota para que profundicen en la historia de quien es  un paradigma, el patriota sobrevivió a 4 guerras y supo morir con dignidad antes que ver a su patria mancillada.

Deja una respuesta