Mi casa, la plaza

Presididos por el lema “Por Cuba, unidos venceremos” se desarrolla en todo el país y  de manera muy especial en Santiago de Cuba, un grupo de actividades contentivas del profundo valor histórico y movilizativo que para nosotros tiene la celebración, cada primero de mayo, en la plaza de la revolución general Antonio Maceo y Grajales.

La convocatoria en esta ocasión es para celebrar la actividad desde los propios centros de producción y servicios y la casa, un modo suigéneris de no dejar que el acontecimiento más importante de los trabajadores en el mundo “no pase por alto”

sobre todo a un año de la proclamación de la nueva  constitución de la república de Cuba y el arribo al 81 aniversario de la central de trabajadores de Cuba.

La idea se materializa con el concepto “ la plaza, es mi casa” y para ello que vuele la imaginación de este heroico pueblo y junto al partido y a la revolución podamos patentizar el apoyo a la clase obrera internacional, esa que hoy sigue enarbolando banderas de combate por la emancipación de la mujer trabajadora en igualdad de derechos, por un trato más justo a sus exigencias a favor de los campesinos y al proletariado más humilde, el derecho a la atención médica, hoy mayormente demandada antes la pandemia de la Covid-19.

Este primero de mayo “desde la casa” en lugar de la plaza, se multiplica en  entusiasmo y espíritu de victoria y es por eso que estamos convocados a     engalanar los centro de trabajo que están en funciones productivas y de servicios,  así como las fachadas de las casas donde existan condiciones, con carteles y  propagandas alegóricos a la fecha y cuantas banderas cubanas y del 26 de julio estén en posibilidad de ser desplegadas, fiesta y entusiasmo de los trabajadores que se revierte en desarrollar cuantas iniciativas de propaganda sean posible en saludo al primero de mayo. 

Con la misma fuerza de otras celebraciones, esta no será menos, al contrario tiene un sabor diferente de disciplina y obediencia a los mandatos del gobierno y las autoridades de salud de mantener la sana distancia en el aislamiento por evitar el contagio con la Covid-19, es por ellos que vale muchos más el  incremento de los niveles productos y de servicios muy necesarios para la organización de las estrategias de salud a favor de nuestro pueblo trabajador.

Aun en la más estricta vigilancia de los posibles contagios y sospechosos de contraer el virus, continuar elevando el proceso inversionista como fuente de sostenibilidad de la economía que se verá seriamente afectada a nivel global, con  ello la producción de alimentos exige la más urgente de las metas a cumplir, así como las medidas de ahorro energético y del agua como fuentes de ineludible necesidad para ganar la batalla a la pandemia ocasionada por el nuevo corona virus.

Digamos que este primero de mayo, día internacional de los trabajadores, demanda de los cubanos el desarrollo productivo en un ambiente de racionalidad, eficacia y control, de lucha contra las ilegalidades y de la solidaridad más profunda con nuestros conciudadanos y con la población mundial que padece la crisis médica desatada por la Covid-19.

Y aún desde la casa, que es la plaza, este primero de mayo daremos otra contundente demostración de la unidad indestructible de los cubanos, su partido y la revolución. La camaradería y respeto a nuestros líderes que marchan codo con codo en pos de la victoria definitiva a la pandemia. Y del recuerdo infinito a Fidel que hoy más que nunca está en nosotros, dimensionando desde su pedestal heroico, el elevado amor que profesaba a la clase obrera mundial. Viva el primero de mayo.

Escrito por Santiago Carnago López

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