Responsabilidad y disciplina es lo que exige la lucha contra la Covid-19

Hace pocos meses una joven madre santiaguera y su bebé libraron la batalla contra el nuevo coronavirus. Roxana Moreno relata que fue una experiencia muy difícil de mucha incertidumbre, pero que por suerte al amparo de nuestro sistema de salud ambos vencieron al virus.

“Para uno como mujer y sobre todo como madre es una experiencia bastante difícil que nadie quisiera vivir porque te separan de tus hijos. En mi caso que tengo dos bebés uno se quedó en casa en aislamiento y el otro lo separan de mí porque caí en gravedad”.

Con apenas dos meses de nacido-aseguró Roxana- tuve que dejarlo solo en el hospital a cargo de los médicos, enfermeras, con las personas de la asistencia de la salud en la provincia que se portaron de maravilla, pero no dejaron de ser personas extrañas para él.

En todo el territorio nacional la Covid-19 se ensaña también con fuerza en edades pediátricas, donde los diagnosticados representan el 10 % de los confirmados, razón de sobra para cuidarlos con mayor rigor.

“Ya no solo por aquellas personas que quizás no volvamos a ver, sino por esos niños que tienen el derecho de crecer sanos, saludables, de poder vivir una vida plena y que nos corresponde a nosotros los adultos cuidarlos de lo contrario nunca podremos frenar la pandemia”.

En tiempos normales los niños constituyen una prioridad constante para el sistema de salud cubano. Ahora en tiempos de pandemia se redoblan los esfuerzos para evitar su contagio y garantizar su completa recuperación si finalmente se enferman.

Sin embargo cabe preguntarse si esa célula fundamental, la familia, se esfuerza del mismo modo y es capaz de asegurar el cuidado de sus pequeños con el mismo desvelo con que lo hace su estado. Es este un asunto en el que vale la pena reflexionar, pues salvar una vida no depende solo del profesionalismo, la fuerza de voluntad y el esfuerzo de los profesionales de la salud.

A veces resulta imposible, pues en la medicina no siempre dos más dos suman cuatro, evitemos entonces que los mitos nos envuelvan, que las cifras nos provoquen exceso de confianza.

Los niños pueden agravar con la Covid-19, pueden morir de Covid-19; con responsabilidad y disciplina podemos elevar la percepción de riesgo, podemos impedir que contraigan el virus eso sin dudas también es posible.

Escrito por Yailen Fuentes Cala

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