Un santiaguero que suele levantarse bien temprano

Te levantas primero que el despertador, el cuerpo manda. Te cepillas los dientes y pones a calentar el agua con unas 20 hojas de aguacate, remedio propuesto en Radio Rebelde por Cecilio Curbelo para tranquilizar la cervical y certificado por el sanador santiaguero Guilberto Carrasco. Tiendes la cama y hojea el plan del día. Te bañas, desayunas fugaz, pan con algo, un poco de té y un cigarro. Escuchas la revista semanal de Radio Reloj. Terminas de vestirte en la sala. Sintonizas Telesur para estar al día. Es un hábito que aprendido durante diez años cuando al llegar a la oficina repasabas el cast mundial de noticias de Prensa Latina.

Mientras te vistes te enteras que, como dice el estribillo de una canción popular, el mundo está loco. Las desgracias vienen en pandilla, en especial de Latinoamericana la región de tu interés: en Colombia el paro no cesa a pesar de la represión; en Perú no se sabe quién ganó la presidencia aunque se contaron todas las boletas y aún existe la posibilidad de que una mujer en vez sentarse en la silla del Gobierno vaya a dar a la prisión; en Chile están frescas las acciones de los movimientos sociales que ya ganaron el derecho a revisar la Constitución, pero la represión sigue; en México López Obrador y Morena vuelven a ganar las elecciones ahora contra una mezcla de partidos tradicionalmente enemigos … Protestas por todas partes, enfrentamientos a la covid-19, discusiones sobre el acceso a las vacunas, acusaciones de corrupción contra varios gobiernos, sanciones de Estados Unidos.

Arrancas para el taller de Martí y la Central: hay que escribir. Al filo del mediodía no requieres consultar el reloj: el estómago confirma la hora. Retornas a casa y mientras prepara algo del almuerzo sintonizas Radio Mambí. Almuerzas en la sala para ver el noticiero de televisión donde te vuelves a enterar de que la pandemia no cede a pesar de los empeños del Estado y de los reiterados llamados a protegerse y proteger a los demás. En estos meses la susodicha pandemia ha dislocado el comportamiento colectivo, ha causado muertes a pesar de los desvelos y las actitudes heroicas cotidianas de unos y la irresponsabilidad de otros que si tienen alma la han olvidado en algún lugar recóndito, tanto que algunos son capaces de congratularse con la enfermedad y el desabastecimiento porque le permite hacer dinero.

Están los que actúan como si la covid-19 no matara, como si a ellos no los afectara. Y probablemente tengan su poco de razón: a ellos no los afecta, le llena los bolsillos hasta un día que lo alcance el descalabro que no sabe de ideologías ni de ética. Están los que dan la bienvenida a la pandemia y la quisieran eterna. Los que propalan noticias tan descabelladas como la supuesta muertes de niños por las vacunas cuando aún no se había vacunado ninguno, o los que dicen que las vacunas no son seguras que lo oyeron de tal o más cual boca empecinada o se enteraron por los teléfonos celulares donde se informan de supuestas cosas ocurridas en tal parte y las reseñan para demostrar que están bien informados. Pobrecitos. Si todos tenemos el derecho a hacer el ridículo, como dice el expresidente Rafael Correa, no es preciso que lo demostremos con tanta eficiencia.

Descansas durante un pedazo de la tarde. Aprovechas que llueve- la lluvia te amodorra y ahuyenta el calor que ya no sabe de estaciones. Cuando despiertas o mejor, te espabilas, porque apenas han conseguido dormir; cuando sube la tarde recibes algunas llamadas. Le has pedido a tus alumnos, ahora a distancia, que te llamen después de las 4 pm, como no puedes comunicarte por correo lo haces telefónicamente, de donde resulta que están inmerso en una nueva modalidad pedagógica: la enseñanza telefónica. Luego te ocupas de mantener la limpieza de la casa. Tu esposa viene de cuando en cuando; el mayor tiempo permanece en el Abel Santamaría: tiene que cuidar a tus nietos y cuando viene limpia en forma a ti te corresponde la tarea de mantener la limpieza. La dichosa pandemia te ha convertido en amo de casa.

Habitualmente si la mesa redonda te interesa la ves. A veces apaga el televisor porque a nadie se le ocurrió, cuando anuncian la programación algo tan sencillo como referir el tema. Hay varias mesas redondas que te interesan y hasta toma notas para comentarlas con tus alumnos. Tal vez tengas que esperar septiembre cuando el curso se reinicie normalmente. Hoy no hay problemas porque no hay mesas que ver y no tienes que desafiar intrigas. Tienes en tu cabeza la última que viste donde exhibieron un excelente documental “La dictadura del algoritmo”, producido por RTV Comercial y el Ministerio de Cultura, una realización de Javier Gómez Sánchez. Es un tema que quisiera compartir en tu tribuna, el aula. Corres el riesgo de reiterar pero sostiene que en la prensa aún la digital soleemos estar a la defensiva. Pero, hoy es un buen día. Después de la mesa en el noticiero Humberto López ilustra sobre la contrarrevolución y la ruta que los conduce al dinero.

Hoy no tienes con quien dialogar. Apenas recibes visitas, en principio no las auspicias y además no hay muchos entusiastas en visitarte. Si hubiera pelota buena o mala la verías, aunque solo sea para estar al día cuando los especialistas de barrio discutan y te inviten a opinar. Habitualmente sus juicios sobre la actuación del equipo en general y en particular de la dirección son negativos, tienen ojos inteligentes para valorar las pifias. Tratas de decirles que se documenten mejor, pero son pertinaces, tan tozudos que hay que escucharlos de todos modos. En estos días las trasmisiones televisivas se concentran en el fútbol deporte donde hay una cosecha de especialistas impresionante para un país donde el balompié nunca fue tradición, pero conquista aficionados y con ello defensores y detractores: las posiciones extremas son una tentación. Hoy vuelves a leer los periódicos y te vuelve a cansar, hay trabajos cuyos autores no parecen haber leído el Informe Central al Octavo Congreso del Partido. Piensas en escribir sobre el asunto y te dices que sí, que investigarás mejor el tema y le dedicarás un texto aparte.

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