Una cruzada contra los accidentes para darle paso a la vida

Santiago de Cuba, 25 de may. – Los accidentes de tránsito son muy lamentables, aunque no se registren pérdidas humanas ni materiales; la mayoría de esas colisiones puede evitarse con más  precaución en la vía, con choferes y peatones cautelosos y cumplidores de lo establecido, pero excusa no tiene ninguno.

Una cruzada contra los accidentes está pidiendo a grito la población que exige, también con mucha fuerza, sanciones más severas con los comisares de esos hechos que, generalmente, siguen enlutando los hogares y perjudicando el desarrollo normal de la vida de los lesionados.

 El asunto es recurrente por estos días cuando los medios de comunicación se hicieron eco de trágicos accidentes de tránsito, sobre todo, el ocurrido en la madrugada del 19 de mayo en Calle 23 y Malecón, en La Habana, con evidente culpabilidad de un irresponsable chofer ebrio que manejaba un vehículo en mal estado técnico.

Cuba, una de las naciones que tiene mejor gestión de seguridad vial, registra al término de cada año tristes cifras de esos sucesos, la mayoría con su secuela de dolor y muerte, como si existieran oídos sordos al necesario reclamo de mayor cuidado en la vía y respeto a las leyes en tal sentido.

Cuando estos hechos involucran a discapacitados, niños, embarazadas y ancianos, aumenta el riesgo  y también  la culpabilidad del infractor, porque somos humanos por  naturaleza y sensibles ante cualquier desgracia de nuestros semejantes, especialmente en los casos más vulnerables.

Hay predominio, casi siempre, de los accidentes masivos de ómnibus y camiones, reflejo de la gravedad de un asunto que requiere el consenso de todas las instituciones de la sociedad civil cubana, con un trabajo bien dirigido y el énfasis en la prevención.

  No son pocas las veces que los choferes asumen conductas temerarias por el exceso de velocidad, irrespeto al derecho de vía,  distracción por disímiles motivos, así como también ingieren bebidas alcohólicas cuando están manejando, lo que sigue siendo una situación frecuente, aunque no la causa directa sino la condicionante.

En esa misma medida deben redoblarse las acciones de precaución y también la severidad de las sanciones a los transgresores de las leyes del tránsito, me dijo hace pocos días una anciana al cruzar la calle con dificultad.

Tales sucesos igualmente ocasionan afectación de recursos materiales, por lo cual el perjuicio a la economía también resulta considerable, en momento en que se actualiza el modelo económico cubano con el objetivo de que prevalezca el orden, la disciplina, la responsabilidad y la eficiencia.

El tema merece reflexión y, sobre todo, voluntad, interés y la acción por transformar esas realidades, que también incluye el arreglo de vías extremadamente deterioradas que constituyen causas de no pocas colisiones.

Para cambiar la situación de accidentalidad deben estar entre las prioridades el examen del estado de la red, proyecciones de bacheo, funcionamiento de las plantas de revisión técnica automotriz, análisis de la accidentalidad ferroviaria y la señalización. 

 Se inserta en el noble empeño de darle paso a la vida, el programa de educación en general que incluye la promoción de las mejores prácticas, y los círculos de interés y sociedades científicas, todo lo cual tributa a la observancia de la seguridad vial.

  Particular interés centran los planes de acción para la prevención de contingencias en el verano y fin de año, el rol de los agentes de tránsito y órganos de inspección, multas y notificaciones preventivas, licencias suspendidas y canceladas.

En cuestiones de accidentes de tránsito lo esencial estriba en inclinar la balanza hacia la protección de la vida de las personas, y para esto aplicar con rigor todas las medidas nunca será suficiente en evitación de que ocurran.

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