Una historia de vida que nunca se olvida…

Cuando se acerca el aniversario 85 de la fundación de Radio Mambí, me han dado la encomienda de escribir de algunos colegas, periodistas, que han estado cerca en esos años de la década del 80 del pasado siglo, cuando entraba a la Emisora y que estamos obligados a rememorar porque como empíricos o profesionales de la pluma estuvieron en esta casa Radial moldeados por momentos bien duros…

Por supuesto la nueva generación presente en el 2020, NO conoció a Ernesto Medialdea, a Sergio Fernández, excelentes redactores frente a una máquina de escribir de la que se adueñaban al llegar a la redacción en el cada día… Sustituidos luego por el querido Angelito y más tarde por Graciela Diaz Armero, todavía hoy en su jubilación, con el mérito de resultar la mejor redactora en rapidez y estilo, todos obligados a no tener fallas de ningún tipo, ni a equivocarse, porque había que romper la hoja y sustituirla por otra, al NO permitirse borrotones y NO existir el DELETE, ni el corta y pega, de la modernidad de las PC de hoy…  

Por esos años 80, viví a la vez la sagacidad de Gisela Bell, como periodista y Jefa del informativo quien se marchaba de esta Emisora por aquella década buscando horizontes en La Capital hacia Radio Rebelde, en un mayor alcance del trabajo que ya venía realizando. Aquí quedamos otros unos de menor o mayor excelencia, pero siempre disciplinados y en combate como lo fueron Carmen Bonne, René Rueda, María del Carmen Casamayor, Onel Caparros, Jorge Luis Borrero, Ariel Tomás Despaigne y otro grupo que se iniciaban acá más adelante y que hoy permanecen activos en la emisora Provincial, pero todos en su momento cumpliendo un rol de sacrificio en una Estación, como antes se le nombraba, que exigía calidad y comportamiento con sacrificio pues era obligatorio entrar a la emisora desde donde quiera que estuviera el reportero a teclear las notas que traíamos a mano, para entregar a un locutor, … Eran tiempos donde había una real separación entre el trabajo artístico del presentador-animador, frente al reportero- redactor, este último siempre con la categoría de técnico…

Los que tuvimos la dicha de tener una máquina de escribir en casa, molestando a los vecinos con aquel tecleo a cualquier hora de la mañana a la noche, resonante y constante, sabemos lo que  significó de dura esta profesión para la mujer al tener que cargar una grabadora UGER de un peso aproximado de más de un kg, además de llevar en el bolso varias cintas para llegar a una tarea titánica, hasta hace poco tiempo, de grabar y editar con operadores, en otra labor que en aquellos momentos merecería más que un premio… En esta tarea circunscrita al Departamento Informativo hablaríamos, entre otros perdurables, como Guillermo Enrique González y Carlos Torres consagrados a hacerles la vida grata a los periodistas…

Son historias de vida donde puede haber un bache, un olvido, pero sí plenitud de gratos recuerdos de los que les seguiré comentando con detenimiento…

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