«RAMÓN LÓPEZ PEÑA, ORGULLO DE LA PATRIA».

Eunomia, su madre, lo recordó siempre como algo muy especial, su hijo Ramón, el mayor der la prole de 12 hermanos criados con amor y exigencia era la viva estampa de su padre Andrés López.

Ramón López Peña nació el 15 de diciembre de 1946 en el Barrio La Morena, municipio de Puerto Padre, en la antigua Provincia de Oriente (actualmente Las Tunas)

A pesar que el niño Ramón solo pudo asistir a la escuela hasta el cuarto grado, ya un poco mas adelante se mudaron a la pequeña ciudad de Puerto Padre y allí logró llegar hasta el sexto grado.

Ramón López Peña. Combatiente cubano de la Brigada de la Frontera, que muere arteramente víctima de los irresponsables disparos que eran realizados por el ejército norteamericano desde la ilegalmente ocupada Base Naval de Guantánamo.

Habían cercenado la vida de un joven, ejemplo para la familia y para la revolución y así habla su hermano Melanio:
“Desde niño fue muy preocupado por todas las cosas de la casa. Ya desde los siete u ocho años trabajaba con el abuelo, y ayudaba a papá en la fabricación de carbón. Estudiábamos en una escuelita del barrio La Morena, aquí en Puerto Padre, y por las noches cuidábamos el horno. Casi íbamos del monte para la escuela”.

Indiscutiblemente la Revolución y su triunfo sobre el abuso dictatorial marcó su vida, pues no duda un solo instante en solicitar su ingreso a la Unión de Jóvenes Comunistas y aunque era aun un adolescente de solo 15 años de edad ingresó en las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR) y poco después en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y junto a esas fuerzas del pueblo participó en la lucha contra bandidos en la zona de Manatí.

Aun la familia recuerda que en febrero de 1963, dados sus méritos y disciplina Ramoncito como le decían sus padres, fue destinado al Batallón de la Frontera. Aque día el humilde carbonero Andrés López sostuvo entre sus callosas manos las de su hijo Ramón, y le dijo:
“—No te descuides, mijo, esa gente es capaz de cualquier cosa”. El joven apenas esbozó una sonrisa y respondió: —“No se preocupe, papá, voy a seguir cuidándome allá y a cumplir mi deber”.
Las anécdotas de su vida y obra se siguen rememorando en la voz de Melanio: “Él venía cada siete meses y nos hacía anécdotas de las provocaciones de los soldados yanquis: “Aquí me dieron con una piedra”, y nos mostraba. Y papá insistía: “Cuídate, mi´jo”, pero él siempre reiteraba: “Papá, esto es de Patria o Muerte” y supo ser fiel a sus ideas.

El carácter voluntarioso y la nobleza campesina del joven hizo que con sólo 17 meses que llevaba en la Frontera resultara seleccionado joven ejemplar durante el proceso de construcción de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en las FAR, un sueño hecho realidad: Ramón se encontraba entre los jóvenes ejemplares que fueron procesados para la creación de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en las FAR.

Era la tarde del 19 de julio de 1964, a las 5:37, desde una de las posta norteamericanas los marines yanquis comenzaron a rastrillar fusiles, a apuntar a los combatientes cubanos que casi concluían su guardia y hasta un soldado enemigo se acercó para ofender verbalmente y lanzar piedras.

Sin embargo como de costumbre a las 6:00 PM se produce el relevo en las postas del Batallón Fronterizo, entre quienes se incorporaban estaba Ramón López Peña y Héctor Pupo Sucarno. Dos marines del ejército yanqui se extendieron en la tierra y dispararon las primeras ráfagas, las balas silbaron muy cerca de ellos. Treinta minutos más tarde los centinelas yanquis, acostados en el suelo, de nuevo abrieron fuego contra ellos.

El segundo jefe del Destacamento ordena a los jóvenes combatientes entrar rápidamente a la trinchera sin embrago no hay tiempo para cumplir del todo aquella orden, Ramón resulta herido de gravedad, un proyectil le atravesó el cuello. Minutos después a las siete y siete minutos moría.

Aquel fatídico día Eunomia Peña Pérez con todo el dolor de una madre viste el uniforme de miliciana, para rendir honor al hijo, junto a su esposo Andrés
“Yo, como madre cubana que he perdido un hijo asesinado por los yanquis, pido a las demás madres que sigan la lucha, que no desmayen, que ante un dolor como ese el enemigo no vea muestra de lágrimas, sino que ocupemos el lugar de nuestro hijo caído, y si es necesario dar la vida por defender la Revolución, la daremos Patria o Muerte».

El ansiado carné de miembro de la UJC esta fue entregado a sus padres, en acto póstumo, convirtiéndose así en el primer militante de esa organización política en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

Escrito por Santiago Carnago

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