Ramón López Peña, su impune asesinato

Santiago de Cuba, 19 jul.— El pasado 15 de julio se cumplieron 54 años del inicio de la construcción de la Unión de Jóvenes Comunistas en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, proceso que comenzó por el entonces Batallón Fronterizo que custodiaba el perímetro que separa el territorio cubano de la ilegal base naval yanqui de Guantánamo.

Entre los soldados elegidos por la asamblea de ejemplares para ser procesados como militantes de la UJC se encontraba el joven de 17 años Ramón López Peña, natural de Puerto Padre en Las Tunas, de origen campesino y de familia muy humilde.

Procedente de las milicias nacionales López Peña fue escogido para el cumplimiento de su deber patriótico en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la cual lo asignó al glorioso Batallón Fronterizo de Guantánamo por su seriedad, valentía y virtudes de joven ejemplar.

En la autobiografía entregada por Ramón solicitando su ingreso a la UJC él manifestó su deseo de ser comunista, y fueron sus cualidades las que determinaron su elección como soldado ejemplar.

Sobre las cuatro de la tarde del 19 de julio de 1964 la comisión encargada de la construcción de la UJC del Batallón Fronterizo se entrevistó con Ramón López Peña, quien impresionó por su fuerte carácter, por sobre el cual se imponía la nobleza de su origen humilde y campesino.

Esa misma tarde del 19 de julio López Peña asumió la guardia en la Posta número 44 del perímetro fronterizo que separa el territorio cubano del usurpado por el enclave estadounidense. Exactamente a las 7 y 7 minutos el proyectil de un disparo hecho por un marine yanqui desde el interior de la base cegó la vida de este joven de 17 años.

El cadáver del valeroso soldado fronterizo Ramón López Peña fue velado en un primer momento en Santiago de Cuba, donde más de 50 000 hijos de esta ciudad le rindieron homenaje a este joven cubano víctima del terrorismo practicado desde la base naval de Guantánamo.

Posteriormente fue trasladado a su natal Puerto Padre donde fue sepultado.

El Ministro de las FAR, en entonces Comandante Raúl Castro Ruz, entregó a Andrés, el padre de combatiente caído el carné de militante de la UJC, primero que obtuvo ese alto honor en las FAR, por su vida ejemplar y muerte heroica en defensa de la patria.

54 años después de su muerte el recuerdo de Ramón López Peña se hace vigente cada día en la gloriosa Brigada de la Frontera, donde los soldados más sobresalientes integran la vanguardia combativa que lleva el nombre del joven mártir.

Por Armando Fernández Martí

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