Ramón, protagonista de la hazaña de la alfabetización

Santiago de Cuba, 25 de dic. – Esta ciudad tiene el gran privilegio de contar con numerosos brigadistas Conrado Benítez que ennoblecen su geografía; son jóvenes de ayer que hoy piensan canas y están orgullosos de haber participado en la hazaña por la educación y la cultura que representó la Campaña Nacional de Alfabetización.

Ellos dieron el paso al frente para llevar adelante esa cruzada por el saber y aportaron una cuota importante para que Cuba anunciara al mundo que era territorio libre de analfabetismo, el 22 de diciembre de 1961, apenas unos meses después del triunfo de la Revolución que trajo libertad y tanta luz al pueblo.

Muchos de esos brigadistas ya no están entre nosotros, pero se les recuerda con devoción por haber sido protagonistas de esa obra gigantesca, a la que se incorporaron siendo casi niños y niñas a riesgo hasta de sus propias vidas, porque el enemigo imperialista quería impedir a toda costa que esa empresa culminara con éxito.

Ramón Acosta Fornaris es uno de esos jóvenes que en 1961 respondieron al llamado del deber y de la Revolución para contribuir a erradicar  cientos de años de ignorancia e ignominia, aprovechados por los gobiernos de turno para mantener oprimido a un pueblo inculto y analfabeto.

 “Fidel tuvo la visión extraordinaria de convocar a la juventud para ser partícipe de la Campaña y hoy podemos declarar satisfechos que la joven generación de entonces no defraudó al Comandante en Jefe, pues cumplimos la tarea y le preguntamos qué otra cosa había que hacer”, manifiesta Ramón con alegría en su rostro.

 “Yo fui brigadista en la primera columna especial de combate de Oriente, cuya jefatura radicaba en La Maya, pero abarcaba hasta Guantánamo y Baracoa; la mayoría de los que nosotros alfabetizamos estaban en este último lugar cuando el ataque a Playa Girón en abril de 1961”, recuerda el entrevistado.

Cuenta que 21 brigadistas fueron seleccionados para esa misión y tuvo el placer de enseñar a jóvenes como él que habían combatido en el II Frente Oriental Frank País bajo lasórdenes del entoncesComandante Raúl Castro durante la lucha insurreccional.

Considero mi experiencia como alfabetizador muy valiosa, señala, pues muchos a quienes les enseñé las primeras letras se siguieron superando con afán y se convirtieron en altos oficiales denuestras gloriosas Fuerzas Armadas Revolucionarias, pilares en la defensa de la Patria socialista en estos casi 61 años de poder revolucionario.

Alfabeticé, prosigue Ramón, durante seis meses, de junio a diciembre, y para asumir la tarea fue vital la preparación que tuvimos en Varadero, pero el recuerdo más hermoso que llevé siempre conmigo fue el acto en la Plaza de la Revolución de La Habana, donde había una euforia tremenda por la victoria y Fidel y demás dirigentes mostraron su orgullo y alegría por lo que habíamos hecho.

“La participación en la Campaña dejó un saldo muy positivo en mi vida, me hizo un hombre responsable, me preparó para ser más útil a la sociedad y para defender la Revolución con toda nuestra energía juvenil y conviccionesadquiridas en aquellos tiempos difíciles y definitorios”, concluye el feliz brigadista Conrado Benítez.

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