Razones de un atrevimiento

Santiago de Cuba, 4 de mar.- Los atrevimientos también tienen su historia. Hace 15 años los alumnos de tercer año de Periodismo y yo  nos metimos en un problema: había que desarrollar una nueva asignatura y carecíamos de la bibliografía suficiente pues, a pesar de que el ensayo es uno de los géneros fundacionales del periodismo y uno de los más importantes para estimular el pensamiento, los estudios sobre el género eran escasos y muy parciales.

Asumimos el reto de conjunto. Primero buscamos criterios sobre el ensayo periodístico en lengua española, la carencia era evidente; luego rastreamos la presencia del ensayo en los tres periódicos nacionales cubanos en el periodo 2003-2004 y como hallamos muy poco, analizamos los semanarios de las provincias orientales. Comprobamos que el ensayo periodístico no era un género sistemático en los medios valorados. Los especialistas adujeron dos causas: la extensión de los trabajos ensayísticos conspira contra la falta de espacio, y el privilegio de la inmediatez  en el periodismo actual.

Las búsquedas nos condujeron al análisis del discurso y a la expresión de la opinión. Los problemas detectados alentaron la posibilidad de escribir un libro.Gracias a la gentileza de la Unión de Periodistas de Cuba y del Departamento de Periodismo de la Universidad de Oriente y en particular de Antonio Moltó y Heriberto Cardoso, quienes gestionaron la publicación del texto, este salió de imprenta en el 2005. Me correspondiópresentarlo en las provincias orientales.

Para nuestra sorpresa hubo criterios adversos sobre varios temas, aunque dijimos lo que muchos habían expresado en eventos periodísticos recientes donde se abogópor la necesidad de que nuestros periódicos enfatizaran en la opinión, que debían ser más críticos, meterse en los problemas que aquejan al ciudadano y hacerlo del modo más cercano a la idiosincrasia de nuestros exigentes lectores.

Cinco años después, en el Evento Nacional de la Crónica, que se celebra en Cienfuegos,  me concedieron la oportunidad de retomar el asunto, de platicar sobre los aciertos y desaciertos del discurso periodístico cubano de entonces. En el intercambio con los colegas propuse el concepto Periodismo de creación. Permítame resumir lo dicho en el encuentro.

“En varias ocasiones señalamos cinco achaques de  un sector  de nuestro discurso periodístico:

-Exceso de seriedad y formulismo.

-Títulos demacrados.

-Comienzos tradicionales

-El lado más amable de la realidad o el déficit de la opinión. 

-Y, el desafío de escribir para Internet.

“Ahora proponemos cinco infinitivos para definir el periodismo de creación y oponerlo al periodismo de poco vuelo.

-Reconocer el protagonismo del lenguaje, de la palabra y las técnicas.

-Validar la subjetividad del periodista.

-Insistir en el enfoque humano de los textos.

-Asumir que si hay un periodismo para hoy hay otro que, como la literatura,  se legitima en la trascendencia.

-Dialogar como estrategia para  cosechar lectores participantes

Estos infinitivos marcan una ruta encauzada a  cumplir mejor con nuestra función de servicio, porque el periodismo es oficio de infinitivos: sirve, ante todo, para servir”.

Una pesquisa posterior (2015-2016) reveló que la magra presencia del ensayo periodístico detectada en las primeras búsquedas no ha cambiado mucho. Lo que si notamos fue un saludable incremento de la expresión, de trabajos de opinión con matices críticos, impulsados por los cuestionamientos de la máxima dirección de la Revolución, expresados en intervenciones y documentos del Partido Comunista de Cuba en sus dos últimos congresos.

Si insistimos en la cuestión es porque el periodismo es un servicio público y a la gente hay que informarle con la mayor inmediatez posible sobre los asuntos que le preocupan, porque lo que usted no dice , lo dicen otros , y no siempre con las mejores intenciones y porque , el periodismo tiene que proponer, concitar al diálogo y alentar la participación, como se hizo ejemplarmenteen el proceso de análisis popular del proyecto de nueva Constitución para la República de Cuba, una excepcional oportunidad comunicativa.

La estrategia de que hablamos en el contexto cubano de hoy es vital. Sin haber acometido ningún estudio pormenorizado como el realizado sobre el ensayo, podemos afirmar con responsabilidad que muchos de nuestros jóvenes no se informan a partir de la lectura de nuestros periódicos y acuden a los llamados medios alternativos varios de ellos especializados en ese cáncer  del periodismo mundial que se llama manipulación.

Como afirmaba, Julio García Luis, maestro de la opinión, la  sociedad cubana actual crece en heterogeneidad, ya no estamos frente a un público único, sino ante audiencias cada mes más segmentadas y  los medios deben enfatizar en el público constituido por los jóvenes. A nosotros nos parece claro que los jóvenes conforman un público meta que hay que estudiar para conocer sus intereses y evaluar nuestras posibilidades para satisfacerlos.

 Existe la tendencia a cuestionar su comportamiento al informarse por otros medios y hasta a culparlos por sus preferencias. Sería bueno pensar al revés, pasar de la nostalgia dulzona  al análisis crítico, empezar por casa y valorar hasta donde el periodismo que hacemos es el que ellos demandan; orientar la balanza hacia el equilibrio entre lo que estos públicos quieren y lo que nosotros aspiramos  que  quieran.

No veo otra manera para afrontar esta realidad. Creo que el periodismo cubano de hoy tiene que trabajar con plena conciencia de que escribimos para lectores instruidos e imaginativos, entre ellos los jóvenes, y que gústele a quien le guste, hay que hacer periódicos más incisivos, más dialógicos, más interesantes, en fin más dignos de los lectores que nosotros mismos formamos o contribuimos a formar.

Por Osmar Álvarez Clavel

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