Reflexiones de la “Carmucha” con peticiones que NO deben esperar!

Santiago de Cuba, 19 de ene.- Sé que los momentos son bien duros… Un microscópico “bichito”, llegó para hacernos la vida imposible y otro “bichón” como Donald Trump, le colocaba la tapa al pomo, son aseveraciones de mi anciana vecina que, campesina al fin devenida en citadina, todavía no comprende como en la urbe santiaguera se vive sin poner los oídos, la mirada y el pensamiento en la tierra que todo lo traga, pero todo lo da…

Desde pequeña se acostumbró a hacer más que decir… No es muy parca, pero tampoco de mucho conversar, siempre acciona… No permite que le hagan fotos para publicar, las pocas que tiene son para evocar recuerdos que guarda celosamente…

A sus 95 años, Carmelina, Carmucha, como le dice la mayoría, sigue pensando igual que cuando a los 60 vino a esta ciudad porque la hija y el nieto, cuando se jubilaba de maestra rural, lo decidieron para que no quedara sola, y confiesa que más sola se sintió porque le faltaba la vida de muchos años… El cantar de sus sinsontes y hasta el chillido de una lechuza que, ciertamente, siempre presagió la cercanía de la muerte…

Todo eso para Carmelina era enormemente bello en medio de un paraje que aportaba salud a sus pulmones al carecer de menos contaminación ambiental y hasta sus oídos siente que se les echaron a perder con los escándalos, que una vez más que otra, bien seguidos por cierto en los días de festejos, debe soportar de los vecinos…

¡Ay la vecindad!… No es que sea mala, porque hasta en el campo usted tiene colindantes, me contaba que incluso muy buenos… pero acá están muy cerca de la vida diaria y considera que les roban privacidad, una privacidad que ya no tendrá nunca más hasta que llegue su muerte porque tiene un criterio bien sólido y que le preocupa… A todo se le ha tirando con el ordenamiento del país, menos al orden severo del incumplimiento de las normas de convivencia que hasta hoy con advertencias NO han logrado nada, sino empeorarlas!

Y claro cuando le decimos que vendrán tiempos mejores en todo esto, me asegura que su tiempo es hoy y no el mañana… Y la comprendo, de ahí que reflejo sus inquietudes a ver si mejora todo lo que no tenga que depender de recursos y puede ser desde ya, antes que Carmelina cumpla en febrero sus 96 años, para que sienta  esta ciudad, como su campo donde puede que le falten los sembradíos y hasta costumbres…  Hey, Compay… Vaya bien, Comay… ¿Y la familia, compadre? ¿Y los vejigos? ¿Cómo le va con la machita?… Pero le sobre la ética de vivir en la urbanidad, una urbanidad adecentada y de buenas costumbres!

La entiendo Carmelina, bien que la entiendo!

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