Reflexiones mínimas sobre un proyecto comunitario santiaguero

Santiago de Cuba, 2 de jul.- La emisora santiaguera Radio Mambí publicó en esta misma página Web el texto:Trabajo por cuenta propia y responsabilidad social (mayo, 2019), artículo que destaca la legitimidad del trabajo particular reconocido como forma de propiedad en la Constitución de la República de Cuba. Pues el trabajo por cuenta propia crece y su desarrollo es positivo para la economía y la vida social.

En un recorrido por varios sitios entrevistamos a sus dueños. Nos impactaron los criterios de Lourdes Planas, quien a través de Swing Latino encauza su hacer hacia la comunidad. El presente comentario aborda este tema.

El trabajo comunitario trasciende la política y las ideologías. En varios países latinoamericanoses auspiciado por el Estado, por Organizaciones no gubernamentales o por la comunidad misma. Su desarrollo es diferente según el contexto, pero tiene regularidades como: la elaboración de proyectos con estructuras sencillas, objetivos precisos y acciones concretas y medibles. Mas, la clave está en la participación activa de su protagonista: la comunidad. Los gestores propician la capacitación, el diálogo y privilegian las iniciativas de la comunidad sin la cual todo proyecto comunitario carece de sentido.

La particularidad de Swing Latino reside en la asunción consciente de las características citadas con anterioridad. Nació con un objetivo básico: contribuir con modestia, pero con firmeza a la capacitación de los jóvenes para hacerlos ciudadanos útiles y sencillos, comunicarlos con personas de la tercera edad, con su historia. Es un proyecto esencialmente comunitario y comunicativo que cuenta con el apoyo gubernamental. Un lustro de existencia con resultados justifica su propósito de trasmitir experiencias.

Swing Latino incorpora a jóvenes interesados en practicar oficios vinculados con la belleza y la gastronomía. Se trata de capacitar, de apoyar la formación de jóvenes para que reconozcan su identidad y aporten al desarrollo de la sociedad. Pretende: contribuir a la formación vocacional, realzando el valor de los oficios; generar fuentes de empleo para los jóvenes; fortalecer su sentido de pertenencia hacia la ciudad; brindar servicios gratuitos a grupos vulnerables y lograr la autonomía económica y la sostenibilidad del propio proyecto.

Entre las acciones para cumplir con sus objetivos sobresalen: el desarrollo de breves periodos de preparación para ejercer los oficios, que incluyen cursos cortos, círculos de interés, talleres con los interesados para conocer sus intereses y propuestas, realización de actividades competitivas en las escuelas y las comunidades. Contribuir a crear una imagen diferente de la belleza; incluir en el servicio gastronómico ofertas de comidas y bebidas tradicionales. En resumen acentuar aristas representativas de la cultura santiaguera.

Por sus resultados Swing Latino tiene la intención de establecer otro puente entre las ciudades de Santiago de Cuba y Lamentin, Martinica. El proyecto incluye las actividades del grupo Adalias que pondría el arte musical al servicio de la gente, crearía coros aficionados, desarrollaría el concurso Buscando la voz, trabajaría con escuelas de arte y en la entrega de premios alternativos en ambas ciudades. Pero, fiel a su concepción, los protagonistas serían los pobladores, con sus tradiciones, sus ritmos, su idiosincrasia.

Aunque no lo incluyen de manera oficial el proyecto, por su carácter abierto y porque prioriza los intereses de los posibles beneficiarios, puede incorporar otras acciones como el intercambio en temas como la producción de café, pues Santiago es la principal productora del país, o la medicina verde, donde la ciudad tiene experiencias significativas.

Nos parece bueno que el proyecto de Lourdes Planas y su equipo se estudie porque es viable y su aplicación en Martinica sería ideal, por las confluencias entre Lamentin y Santiago, sus fuertes relaciones facilitarían el intercambio de acciones entre las dos partes, permitiría trasmitir conocimientos recíprocos y consolidaría aún más los vínculos entre dos ciudades unidas por su espíritu caribeño y su concepción humanista del desarrollo.

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