Restauran Fortín de Yarayó, obra defensiva de la época colonial con valores patrimoniales

El Fortín de Yarayó, que en la época colonial formó parte del anillo defensivo de esta ciudad, recibe acciones para preservar su construcción y valores, a cargo de alumnos y profesores de la Escuela Taller de Restauración Ugo Luisi, de la Oficina del Conservador (OCC) de Santiago de Cuba.

Actualmente en el lugar trabaja un grupo multidisciplinario, constituido por especialistas del Plan Maestro, del Departamento de Inversiones de la OCC y estudiantes y profesores del plantel, donde se aplica el principio “Aprender haciendo”.

Osvaldo Pérez Bell, director de la Ugo Luisi, informó a la Agencia Cubana de Noticias que las labores previstas, ya iniciadas, comprenden desconche de muros en mal estado, restauración del techo, entrepiso, escalera y puerta principal, resane y fino como terminación a los muros y finalmente pintura.

También la cerca perimetral, que abarca todo el terreno donde está situado el fortín, con vistas a plantar especies ornamentales en la jardinería, precisó.

Pérez Bell destacó la participación de alumnos y docentes de los talleres de albañilería de primer año y de carpintería y herrería del segundo.

El Fortín de Yarayó fue levantado por el Ayuntamiento en el año 1814, durante el mandato del alcalde de la ciudad Francisco José Mustelier, a orillas del arroyo Yarayó, ya desaparecido, en el reparto San Pedrito.

Puede ser apreciado en la avenida que conduce al cementerio Santa Ifigenia, Monumento Nacional, con su construcción de mampostería y tejas criollas.
En su interior posee un entrepiso de madera, su techo es de armadura con predominio de esta última y en el centro hay una claraboya por donde penetran la luz y el aire.

Durante una de sus restauraciones fue colocada una tarja de bronce, con la leyenda del lugar.

El gobierno español levantó en la periferia obras defensivas para repeler y evitar la entrada de fuerzas del Ejército Libertador en sus luchas por la independencia de Cuba.

Actualmente jóvenes estudiantes y profesores de la escuela-taller Ugo Luisi brindan su contribución en el mantenimiento de las fachadas del Corredor Patrimonial Las Enramadas.

Ese plantel cuenta hoy con una matrícula de 169 estudiantes, de ellos 21 son hembras, que se preparan en las especialidades de albañilería-decorado, carpintería, electricidad, plomería, jardinería y hojalatería.

Con dos años de duración, los cursos acogen a jóvenes desvinculados del estudio y el trabajo para formarlos en esos perfiles de la restauración y conservación de obras.

Su nombre honra a un escultor italiano que legó a Santiago de Cuba importantes monumentos.

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