Rolando se hizo maestro, que es hacerse creador

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Santiag ode Cuba, 18 de dic.- Rolando Beltrán Hurtado, un santiaguero que lleva en su pecho con orgullo la Estrella Roja de Héroe de la República de Cuba, apenas conocía los números y las letras cuando triunfo la Revolución, el primero de enero de 1959, pero él aprovechó muy bien ese horizonte de luz que se abrió para todos los cubanos por igual.

   Se hizo maestro, que es hacerse creador. Desde que descubrió el amor por la tiza y el pizarrón no los ha abandonado jamás y se ha consagrado tanto a su profesión que la vida se le ha hecho un perpetuo magisterio.

  Quién mejor para merecer tan alto estímulo que este discípulo de José de la Luz y Caballero  que, como muchos de sus coterráneos, ha convertido en realidad la profecía del insigne maestro del siglo XIX: “Enseñar puede cualquiera, educar solo quien sea un evangelio vivo”.

El concepto del verdadero maestro es algo mágico, que le sugiere y convida al compromiso y a la entrega sin límites a este hombre, que es la estampa misma del evangelio vivo en el seminternado de primaria Abel Santamaría Cuadrado de El Caney, que dirige hace más de 40 años.

   A Beltrán le nació el apego al magisterio bajo la influencia de muy  buenos profesores que le dejaron huellas, al revelarle el encanto de las primeras letras y los primeros números. “En la memoria guardo nombres imprescindibles en mi formación como César Castellanos y Liliam Pascual”, refiere.

  La forja de las nuevas generaciones le apasiona de tal manera que es Vanguardia Nacional por más de 20 años, ostenta la Orden Lázaro Peña de II y III Grados, las medallas de Proeza Laboral y por la Educación Cubana, y la Orden Frank País, entre otros reconocimientos enaltecedores y ahora esta estrella que no cabe en su corazón.

Por eso confiesa: “Nada en mi vida tendría sentido sin la escuela, sin la algarabía de más de mil niños y niñas que colman las aulas de saber y alegría. El seminternado Abel Santamaría, un centro vanguardia de la educación, es la mayor motivación de mi existencia.

   “Fui de los jóvenes que respondimos a la convocatoria de la Revolución, en 1963, para hacerme maestro, que como dijo José Martí es hacerse creador, y así pasé por Minas de Frío, Topes de Collantes y Tarará, donde asimilé influencias de paradigmas en la pedagogía como Rafael María de Mendive y Raúl Ferrer.

   “Esos hombres también han marcado mi actuación; merecí el Premio Raúl Ferrer, en 1998, por mi trayectoria laboral en el sector, así como la distinción que honra al maestro de Martí por mis años de servicios en un frente tan importante para el progreso de la nación.

   “En esos logros no hay secretos, sí consagración al trabajo, el amor con que asumo las tareas, el ejemplo personal, cohesión de las organizaciones, respaldo de padres, madres y de la comunidad  y, sobre todo, contar con buenos maestros y auxiliares”, expresa con felicidad en su rostro.

   Su responsabilidad en la dirección no le ha limitado impartir clases. De ello dan fe la condición de Educador Ejemplar desde 1982 hasta hoy, cuando es máster en Ciencias de la Educación, además de su asidua participación en eventos de pedagogía, en los cuales ha expuesto experiencias de avanzada, aplicadas con resultados en su centro.

A este maestro y héroe le estimulan los éxitos de su escuela, un modelo de la educación cubana, de referencia, puntera en el cuidado de la propiedad social y fomento de parcelas que complementan la formación integral del escolar, con un movimiento cultural competitivo y promociones que superan los sueños.

   Hoy existen muchos profesionales que aportan en universidades, industrias, hospitales, instituciones científicas, y no olvidan que allí adquirieron la primera luz de las manos de muy buenos maestros sintetizados en la historia de Rolando Beltrán Hurtado.

  Una de ellos, la joven economista Yelena Hernández, señala que recuerda con gran cariño las enseñanzas recibidas, no solo desde el punto de vista del conocimiento, sino también para ser mejores personas, dignas de la sociedad que edificamos.

  Cecilia Escandón, maestra, dice sentirse muy feliz de trabajar en un plantel que atesora tantos méritos para orgullo del claustro, los alumnos y la comunidad, lo que se debe, en buena medida, a la dedicación y aportes de Beltrán Hurtado que le hace honor al magisterio, subraya.

   “Ese es el más dulce premio a mi obra, parte gratificante de mi vida”, manifiesta este santiaguero más comprometido aún  por ser Héroe del Trabajo, condición que enaltecetodos los días y no únicamente en la jornada de homenaje a los educadores que se celebra actualmente.

Por: Aída Quintero Dip.

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