Rosario Guibert: La Federación de Mujeres Cubanas me hizo crecer.

Santiago de Cuba, 7 de mar.- ¿Y quién es ella? … preguntan en reiteradas ocasiones los clientes que entran a la Unidad La nueva Isla, ubicada  en Aguilera 522  entre Clarín y San Agustín  a buscar su mercancía.

 Esta es, precisamente,  una de las 23 tiendas de comercio minorista  de Productos Industriales que en esta ciudad, vende en  moneda nacional, y la administradora  es “ella”,  Rosario  Guibert Rodríguez quien   acumula más de  25 años en esa función.

“Este lugar es como mi casa. Entro de  7  a 7 y 30 de la mañana para organizar la venta y me voy cuando ya los trabajadores han cumplido su jornada laboral”,  dice con el orgullo de quien ha laborado duro, pero con el aliento de que bien vale la pena el esfuerzo  por los resultados alcanzados, pues nunca ha sido sancionada por descontrol o por faltante.

“En esta unidad además de atenderse a los casos críticos, que son personas con necesidades económicas   por Asistencia Social  y postrados, se vende para la población artículos de alta demanda como  jabón de tocador y de lavar,  detergente líquido, crema dental, cepillo dentales, hay también confecciones  masculina y femenina, artículos para niños, insumos agropecuarios y otros. Aquí la venta es variada  incluso, es de los centros escogidos para la venta de uniformes escolares”

Así nos dijo Rosario, esta santiaguera que vive en el Reparto Abel Santamaría,  tiene una hija, dos nietos y un biznieto y  quien a pesar del tiempo, recuerda muy bien que a los 14 años ingresó a la Federación de Mujeres Cubanas, organización que la hizo crecer.

“Fueron tiempos difíciles, comenzaba la Cuba revolucionaria y vivía en San Antonio, en la barriada de Los Hoyos.  Era casi una niña cuando se comenzó a hablar de la FMC, mi mamá ingresó a la organización y me llevó con ella. Recuerdo que con los CDR (Comités de Defensa de la Revolución) participaba en la trilla y recogida de café, íbamos al trabajo voluntario y a limpiar caña, había un ambiente lindo, queríamos aportar, ayudar a Fidel. Luego que fue madurando la Revolución entendí la importancia de organizar a las mujeres,  sacarnos de las tareas del hogar para que nos sintiéramos útiles”.

P: ¿Qué recuerda de aquellos años en que nacía la FMC?

 Rosario: Recuerdo que la  Federación me propició coger el curso de chequeadora en el Puerto Guillemón Moncada y sin tener la edad trabajé 2 años   en la zona 2. Luego de pasar otros cursos  trabajé en una  bodega primero, y luego entré a la Empresa de   Productos Industriales desde 1974 hasta la fecha.  Laboré en tiendas que la generación actual apenas conoce o solo tienen la referencia como  El Machetazo,  Babum, Amsa, en El Tensen, La Piñata, California y En La Violeta hasta llegar a La nueva Isla.

En esa etapa las dependientas nos distinguíamos por nuestro uniforme. Trabajábamos muy bonitas, íbamos maquilladas, con medias finas, lucíamos muy femenina. Con el trabajo desplegado por la Federación las mujeres salimos a las calles, inundamos el comercio, fuimos respetadas y queridas por el pueblo.

P: Pero hay quienes piensan que la Federación debe desaparecer.

Rosario: Con los 59 años de la Federación van los 60  de  la Revolución.  Si hacemos desaparecer esa organización es como arrancarle un hijo a la Revolución Cubana. Por ello debemos encontrar nuevos incentivos y motivaciones para que la FMC perdure en el tiempo. Los principales cuadros y dirigentes deben compartir más con las federadas en la base, interesarse  en aquellas familias disfuncionales  que aún están en el barrio, aunque existe el Sindicato hay mujeres que afrontan problemas laborales y con ellas debe estar la FMC orientándolas, ayudándolas. ´

En mi centro la mayoría somos mujeres solo  el almacenero es un hombre, la unidad necesita una remodelación capital por las afectaciones que tuvo luego del Huracán Sandy, bien nos sentiríamos  las 7 mujeres si recibiéramos el apoyo de la FMC, porque la sentiríamos  en función de ayudar a resolver un problema de nosotras.

Si la  santiaguera de los cuatrillizos siente la presencia de su organización femenina, sería una más para defender la organización. Si ese cambio en el quehacer cotidiano se logra, habrá FMC para siempre atemperada a las condiciones modernas”.

P: Y del Congreso qué esperas?

Rosario: Que se debatan estos asuntos necesarios. Tenemos muchos logros y NO debemos detenernos tanto tiempo en vanagloriarnos en ellos.     La Constitución de la República reconoce nuestros derechos en una conquista que nos pertenece. Pero la FMC todavía es necesaria sobre todo para  las féminas que aún reciben el maltrato  en su hogar,  o que  viven en  familias disfuncionales  y a pesar de ser jóvenes han quedado varadas en el tiempo,   por solo poner estos  ejemplos.

 

Por: Agustina Bell Bell.

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