Homenaje solemne a Camilo Cienfuegos del pueblo santiaguero

A 61 años de la desaparición física de Camilo Cienfuegos Gorriarán, una representación de santiagueros efectuó un homenaje solemne en Plaza de Marte, seguido por el depósito de ofrendas florales en La Alameda.

La actividad central estuvo presidida por Manuel Falcón Hernández, Vicegobernador de la provincia de Santiago de Cuba, y Lázaro Expósito Canto, Primer Secretario del Partido Comunista (PCC) en el territorio.

Así mismo, la marcha simbólica del ramillete estuvo a cargo de algunos estudiantes de la Escuela Militar Camilo Cienfuegos. Las palabras centrales las pronunció Leonellis Martínez Chacón, Miembro del Buró Político-Ideológico del Comité Municipal del PCC. Al respecto, expresó que “en la Historia de Cuba han existido hombres que han dejado huellas imborrables en la historia de nuestro pueblo.

“Su jovialidad natural, su honestidad, su compañerismo, sus ideales patrióticos y revolucionarios, forjados desde muy joven, así como su entrega a la unidad de todas las fuerzas revolucionarias, son valores destacados por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz al evocar al Héroe de Yaguajay el 28 de octubre de 1989, en la conmemoración por el 53 Aniversario de su desaparición física, y cito:

«Camilo era hombre que amaba las tareas difíciles; pudiéramos decir que era un hombre que amaba las dificultades, que sabía enfrentarse a ellas y era capaz de realizar proezas en las más increíbles circunstancias.

«Camilo salió del pueblo, tuvo la posibilidad de potenciar y desarrollar sus extraordinarias facultades; pero cuando veo a nuestros jóvenes al pie de un torno, al pie de un horno de fundición, cuando los veo en un laboratorio, cuando los veo trabajando 10, 12, 13 y 14 horas, me confirmo más y más en aquella profunda convicción de que en el pueblo hay muchos Camilo», fin de la cita.

“(…) Su alegría, bondad, sencillez se sembraron para siempre en el corazón de todos los rebeldes del mundo y de quienes, en nuestra América, enarbolamos su ejemplo combatiendo en campos, universidades, fábricas, escuelas y comunidades. Cada año en Cuba se recuerda a Camilo, y este día 28 ríos y mares de flores reafirman que el valor del país está en sus principios, en sus recuerdos y en sus héroes.

“(…) Hoy, en medio de una crisis económica sin precedente como resultado de la pandemia de la COVID-19 que azota a 185 países, y que ha venido cobrando más de un millón de vidas, el gobierno norteamericano no cesa en su empeño de apoderarse del mundo, y continúa con su política hostil y genocida: el bloqueo en contra de nuestro pueblo.

“Sin embargo, el gobierno cubano se encuentra enfrascado en la aplicación de nuevas medidas estratégicas, que permitan el desarrollo sostenido de nuestra economía y, en especial, de la producción e alimentos como garantía del bienestar del pueblo.

“Seguros de que saldremos victoriosos y mantendremos nuestra Revolución a cualquier precio en ese compromiso que tenemos con nuestros héroes, los que siempre nos acompañan, en cada batalla, porque los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos.

“Ellos siguen vivos en nosotros, y en nuestras generaciones por siempre. Son luz que alumbra nuestro camino de combate en la aurora de la libertad y la justicia plenas”, subrayó Martínez Chacón.

Como particularidad del homenaje efectuado en la provincia a Camilo Cienfuegos, una niña de 9 años esperaba el momento preciso para rendir tributo.

Desde las primeras horas de la mañana Aileidis Elena Castillo Zamora contaba las horas para arrojar una docena de rosas blancas a la bahía de Santiago en el momento de “los haces de luz más intensos de la mañana”. Desde “el murito de La Alameda, custodio mis flores para mi héroe”.

Para ella el hombre no es el de la sonrisa sincera, el del sombrero alón o el Héroe de Yaguajay, es simplemente “su héroe”. Entre sus manos aún pequeñas, una docena, un ramo como muestra de la inocencia, la pureza y el encanto de su edad, que capta la admiración y el respeto por el Comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán.

Una a una las esparce en la quietud de las aguas de la bahía santiaguera, y tras sellar bajo su mirada el recuerdo imborrable que toca el alma, retorna a los brazos de su madre. Así Aileidis emprende el camino a casa con la ilusión de regresar una vez más el próximo 28 de octubre.

De esta forma, una docena de rosas blancas constituye la expresión de que en el pueblo hay muchos Camilos, de todas las edades, razas y oficios. Esos Camilos que desde el 28 de octubre de 1959 retornan cada año para inmortalizar al hombre, al amigo, al hermano, al compañero, al padre.

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