Rosas para mamá en este Día de las Madres

Santiago de Cuba, 13 may.— Como cada año el segundo domingo de mayo, se celebrará en nuestro país el Día de las Madres. En Cuba como en gran parte del mundo, está dedicado a rendir el homenaje de cariño y respeto que merece el ser que nos dio la vida, aunque para ellas debieran ser todos los días de nuestra existencia.

La celebración en Cuba del Día de las Madres data de 1927, cuando la Cámara de Representantes del gobierno de la época, aprobó con carácter de ley una propuesta de dedicar el segundo domingo de mayo a las progenitoras cubanas, convirtiendo la jornada en fiesta nacional de la República.

Sin embargo, ya antes en 1920, el periodista del Diario El Mundo, Víctor Muñoz, había desarrollado una iniciativa en ese sentido pero a nivel del municipio de Santiago de Las Vegas, en la provincia de La Habana, donde comenzó la celebración a partir de 1921 y ganó muchos adeptos nacionalmente.

Por tal motivo, la iniciativa de Muñoz se convirtió en la génesis de la celebración en la isla de tan noble día, en el que se le rinde homenaje al ser que nos dio la vida.

Los primeros antecedentes históricos de esta importante celebración se remontan a la antigua Grecia, donde se efectuaban  homenajes y jolgorios dedicados a la diosa Rea, progenitora de los dioses Zeus, Poseidón y Hades, que en la mitología romana responden a los nombres de Júpiter, Neptuno y Plutón, respectivamente.

En los tiempos modernos fue en Estados Unidos donde primero se festejó oficialmente el Día de las Madres, debido a una iniciativa de la enfermera Ana Harvis, que fue aprobada por el Congreso de esa nación norteña en 1914 como fiesta nacional, lo cual se extendió por todo el orbe y sobre todo, en el continente americano.

Los cubanos al dedicar este segundo domingo de mayo a las madres lo hacemos entregándoles a todas las progenitoras de la isla y por qué no también a todas las del mundo, el más grande beso, la más hermosa flor y todo el cariño, respeto y amor que ellas merecen por hacer que existamos, recordando lo dicho por el poeta: “Solo el amor alumbra lo que perdura”.

¡Qué ellas perduren siempre en nosotros!

Por Armando Fernández Martí

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