Arbovirus + coronavirus

A usted le pudiera parecer que con el título de este comentario, se nos estaría sumando una nueva modalidad de coronavirus y nada más lejos de la realidad.

Lo que usted lee en el encabezamiento es intencionalmente una alerta, más bien un llamado al recuerdo, apelar a su memoria para no bajar la guardia en una batalla que ya lleva, digamos años de pelea, aun sin culminar en victoria: la campaña contra el dengue.

Tanto se habla del coronavirus, que en su forma de corona aparece en el mundo para implantar sucesiones de contagios y muertes que se nos debía olvidar el arbovirus, que no es otro más que el virus del dengue y que es la causa de la existencia de un serotipo muy grave de la enfermedad que causa la fiebre hemorrágica o dengue hemorrágico.

Una diferencia sustancial es, que la Covid-19, provocada por el nuevo coronavirus aun no tiene origen comprobado y que su medio de transmisión altamente contagioso, es considerado y así se divulga, por el contacto personal, por ello su principal amenaza es el acercamiento entre las personas y la falta de protección ante los líquidos que emanan de la nariz y la boca expulsados por algún estornudo o tos.

A diferencia del dengue que se ve, se presiente y es posible contra atacar con medidas muchos más factibles para todos y menos traumáticas , se sabe que es el mosquito Aedes Aegypti quien la conduce de picada en picada y la prevención y el control del dengue dependen exclusivamente de las medidas eficaces de lucha contra ese mosquito transmisor.

En cuanto a su letalidad como enfermedad el virus del dengue es responsable de más de 100 millones de casos de fiebre leve, y más de 500,000 casos de fiebre hemorrágica al año. De esta cifra, alrededor de 25.000 personas mueren.

Claro que sería como “cosa de no comparar” cuando leemos en los partes mundiales la cifra de más de 28 000 muertes (hasta el 16 de abril) solo en los estados Unidos y en algo más de dos meses de iniciar con la pandemia en su territorio.

Por supuesto estas diferencias nos hacen bajar la guardia y hoy solo ocuparnos de las medidas contra la Covid-19, sin embargo la dualidad de estas infecciones virales hace mucho más letal a una y a la otra.

Mientras cuidamos el lavado de las manos y usamos el nasobuco, mientras nos aislamos y desinfectamos las principales áreas de la casa con el hipoclorito, no debemos descuidar el lavado de los tanques de almacenamiento de agua y mucho mas en tiempos que se acerca el verano y los almacenes del vital liquido van creciendo en el hogar.

Vigilar que no existan vasos con agua donde el aedes pueda reproducir sus huevos, nos aventaja saber que este arbovirus es altamente inestable en el medio ambiente, inactivándose con el calor, desecación y desinfectantes que contengan detergentes o solventes lipídicos, es por eso que lavar nuestros depósitos y dejarlos secar al sol es una gran medida para detener su proliferación.

Ahora estamos aislados en casa y es más factible buscar en el domicilio posibles criaderos de mosquitos y destruirlos, es en los recipientes capaces de contener agua quieta, generalmente de lluvia, donde comúnmente se cría el mosquito y estos criaderos se deben eliminar debemos colocar tapas bien ajustadas en los depósitos de agua para evitar que los mosquitos pongan allí sus huevos. Si las tapas no ajustan bien, el mosquito podrá entrar y salir.

Se deben tapar fosas sépticas y pozos negros, obstruir bien la junta a fin de que los mosquitos del dengue no puedan encontrar sitios para criaderos.

En las basuras y los desechos abandonados en torno a las viviendas se puede acumular el agua de lluvia. Conviene pues desechar ese material o triturarlo para enterrarlo luego o quemarlo, siempre que esté permitido.

Limpiar periódicamente los canales de desagüe y otras iniciativas

Son muchas las formas de continuar colaborando con una campaña que se ha extendido demasiado y que por la evidente amenaza del coronavirus no debemos apartar. Ambos virus: el arbovirus y el coronavirus son letales, no hagamos distinción a combatir a ambos y dar la batalla con la victoria final.

Ahora estamos en casa y mientras nos protegemos de la Covid-19, también podemos dar la batalla final al repulsivo mosquito.

Escrito por Santiago Carnago López

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