Fortaleza del sistema sanitario cubano, barrera ante la COVID-19

A finales de septiembre, durante una conferencia que se realizó de manera virtual del 58vo. Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el ministro de ese sector en Cuba, José Ángel Portal Miranda, destacó la fortaleza del sistema sanitario de la isla para la batalla frontal a la COVID-19 que tiene en vilo a la humanidad con su estela de contagios y muertes.

En ese contexto, el titular de Salud reiteró que la nación caribeña tiene el compromiso incondicional de continuar asegurando los servicios de salud para todo el pueblo cubano, en momentos en que el enfrentamiento y control de la enfermedad por el nuevo coronavirus es una prioridad del Estado, el Gobierno y el pueblo.

Ese combate hubiera sido casi imposible sin la robustez y fortaleza del Sistema Nacional de Salud único, inclusivo, gratuito, accesible a todos, y con un eslabón esencial como es su atención primaria, todo lo cual ha permitido cosechar resultados favorables y evitar el colapso de sus servicios ante una situación tan delicada y de extrema urgencia.

Igualmente ha sido encomiable el desempeño de sus médicos, técnicos, enfermeros, laboratoristas por su alta profesionalidad y humanismo; y del potencial científico y de investigadores que ha puesto a prueba su talento e ingenio creador en estas circunstancias difíciles con evidentes logros, junto a los protocolos de atención y el uso de medicamentos desarrollados por la industria biotecnológica y farmacéutica cubana.

Un aspecto muy importante a favor de esta cruzada por la vida y que abre un camino de esperanza es el candidato vacunal cubano contra la COVID-19, que se encuentra en fase de ensayo clínico.

Mérito grande es haber obtenido esos resultados pese al genocida bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno estadounidense a la isla, arreciado en este tiempo de pandemia; y sin renunciar al espíritu solidario que distingue a Cuba, expresado en las brigadas del contingente internacional Henry Reeve que, a solicitud de muchos gobiernos, han colaborado en el combate al nuevo coronavirus en 39 países.

Lo que la nación exhibe hoy en un campo tan sensible y humano es obra de la Revolución, que desde el triunfo en enero de 1959 se preocupó y ocupó por estos asuntos, al crear y fomentar servicios de alta calidad y gratuitos, una verdadera conquista del proceso emancipador tras profundas transformaciones políticas y socioeconómicas para enfrentar los problemas sanitarios y elevar sustancialmente los niveles de vida y salud del pueblo.

Incrementos de consultas hospitalarias, y la creación del servicio médico rural y el policlínico integral para la asistencia ambulatoria, como Unidad Básica del Sistema Nacional de Salud, signos de justicia y equidad, caracterizaron el panorama en los años fundacionales, y resultaron simiente de frutos loables en estos difíciles años de Revolución en el poder.

Otra gran virtud es haber colocado en primerísimo orden una atención médica preventiva-curativa oportuna y eficaz para beneficio de sus ciudadanos, hecho que sustentan los resultados de hoy, que se han puesto de manifiesto con meridiana claridad en el combate frontal contra una pandemia tan contagiosa y letal como la COVID-19.

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