Justo lo justo

Los tiempos que vivimos de infección por el corona virus, Covid 19 en Cuba, están impregnados de situaciones que obligan a las más estrictas medidas de protección a la sociedad, la más adecuada organización en la distribución de los recursos de los que se dispone en el país en todos los órdenes, a la disciplina consciente y a la más inteligente y enérgica toma de decisiones a cumplir con todo lo que se orienta por la alta dirección política y administrativa del archipiélago antillano y eso sería lo justo.

Justo es entonces que el esfuerzo cotidiano de nuestro médicos y personal de la salud, sea venerado con el cumplimento de todas las medidas que contribuyan a frenar la propagación de la enfermedad provocada por el covid 19

No es justo que decenas de miles de médicos, enfermeros y enfermeras, pantristas y demás personal de apoyo paramédico dentro de los centros hospitalarios arriesguen sus vidas, se alejen por semanas de sus casas y sus seres queridos, trabajen jornadas completas en la atención a pacientes sospechosos o contagiados, mientras otros rompen e incumplen con las medidas de aislamiento social a las que estamos llamados a cumplir.

No es justo tampoco que un grupo de individuos traten de lucrar con los pocos recursos que son adecuadamente distribuidos por las dependencias de comercio y gastronomía y alteren los precios de los productos a niveles inalcanzables en tiempos donde debe primar la solidaridad y la consideración entre cubanos.

Nada justo que se compliquen las gestiones imprescindibles en diversas entidades administrativas y se sigan aplicando métodos burocráticos que frenan la agilidad de la gestión y hacen que personas de la comunidad salgan en reiteradas ocasiones de sus casas a resolver un mismo problema.

No usar el nasa buco es una injusticia para los miles de centros que los confeccionan con grandes esfuerzos de sus trabajadores y hasta de personas de los más altos estándares del país como la super campeona Ana Fidelia Quirot que los hace para repartirlos entre sus familiares y vecinos.

No es justo dejar a una persona de las mas vulnerables, dígase ancianos o enfermos que hagan una estancia prolongada en la puerta de una dependencia de comercio o en la propia farmacia, lo justo es darle prioridad para que se retire a su casa con prontitud, eso si es que no tiene alguien en su núcleo familiar que haga suya esa gestión.

No es ni medianamente justo que ante la amplia distribución del hipoclorito a precio irrisorio, existan personas que evadan su uso en las puertas de las instituciones que aún quedan al servicio de la población.

No es tiempo de andar en las calles innecesariamente, no es momento de hacer visitas ni de recrearse en un parque, justo es lo justo y en eso de la justicia los cubanos sabemos hasta donde llega la revolución.

Escrito por Santiago Carnago López

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