Santiago de Cuba se aviva ante su fecha cumbre

La legendaria Santiago de Cuba aviva su acervo de historia, heroicidad, rebeldía y bravura en cada época y ante cada generación, especialmente en estos tiempos en que se apresta a rendir tributo a su fecha cumbre: el 26 de Julio, en el aniversario 68 del asalto al cuartel Moncada.

Sus hijos e hijas se vanaglorian de vivir en una ciudad donde siempre es 26, digna de la gesta de 1953, pero cuando el calendario marca el mes siete del año el aire de grandeza señorea y sus hombres y mujeres se consagran con más pasión al trabajo y a la renovación.

En momentos así se acentúa esa majestuosidad que la distingue y la honra como una de las siete primeras villas fundadas por Diego Velázquez, en 1515, que enamora a los visitantes y a quienes la habitan por sus tipologías arquitectónicas, valores histórico-patrimoniales y la idiosincrasia de su gente.

No están errados quienes la consideran un gran museo a cielo abierto, que la Patria ha dignificado con sus condecoraciones más altas: Título Honorífico de Ciudad Héroe de la República de Cuba y la Orden Antonio Maceo de las manos de Fidel.

Conserva su Castillo del Morro San Pedro de la Roca, Patrimonio de la Humanidad; su Ayuntamiento, uno de los primeros de América emplazados por Hernán Cortés, donde Fidel y los barbudos anunciaron la libertad en 1959, y notables museos como el Bacardí, primero fundado en Cuba.

Cual reliquia para inmortalizar la epopeya está el Museo 26 de Julio, en el antiguo Cuartel Moncada, y su venerado cementerio patrimonial Santa Ifigenia con los restos del Héroe Nacional José Martí, de veteranos de la guerra de independencia, mártires de la gesta de 1953, de la clandestinidad y de toda la etapa de lucha insurreccional e internacionalistas.

Y desde el 4 de diciembre de 2016 creció la dimensión de este sagrado altar de la Patria, al atesorar en un monolito las cenizas del eterno líder de la Revolución cubana Fidel Castro, para estar bien cerca de fundadores de la nación cubana como Martí y Carlos Manuel de Céspedes y también de Mariana Grajales.

“Donde no hay una piedra que no haya sido pedestal de un héroe”, su pueblo bebe cada día de la savia de Antonio Maceo, Guillermón Moncada y Frank País. Es que ya la historia escribió su nombre en el corazón de la tierra. Cantarle es poco, lo que hace falta es quererla siempre y entregarle el sudor y la sangre cuando haga falta, como dijo el poeta.

Con sus puertas siempre abiertas a la guitarra y sus casas que nunca se cerraron para dar abrigo a los revolucionarios perseguidos, Santiago de Cuba no es solo museos y gloriosa historia, vibra al compás de estos tiempos, al ritmo de la Revolución, construyendo, creando para enaltecerla.

El miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y su primer secretario en la provincia de Santiago de Cuba, Lázaro Expósito Canto, siempre que se acerca esta fecha cumbre convoca a trabajar duro, con dedicación y eficiencia, por la calidad de vida del pueblo para rendir merecido tributo al 26 de Julio.

Asimismo, reclama luchar para hacer las cosas bien, desde lo individual, la familia y los colectivos laborales, con la responsabilidad de aumentar lo realizado para reverenciar su rica historia y hacer de esta ciudad una de las más limpias, higiénicas, ordenadas y disciplinadas del país, como ha solicitado el General de Ejercito Raúl Castro.

Y este pueblo hospitalario, heroico y rebelde invariablemente responde, ha sido y es fiel, ha crecido y multiplicado sus energías y motivaciones para que Santiago de Cuba siga siendo el baluarte más firme de la Revolución, como la calificó Fidel.

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