Santiago de Cuba y los mártires del 30 junio de 1957

Santiago de Cuba, 30 jun.— Se cumplen hoy 61 años de aquella tarde del 30 de junio de 1957 cuando en desigual combate contra fuerzas de la tiranía batistiana en Santiago de Cuba, murieron los combatientes revolucionarios Salvador Pascual, Floro Vistel y Josué País, este último rematado mientras malherido era trasladado al hospital de emergencia.

Si bien Frank País estaba acostumbrado a enfrentar trances difíciles, la muerte de su hermano menor Josué le provocó un profundo pesar porque en esas circunstancias tan dolorosas no pudo estar junto a su madre ni en el sepelio de Josué, aunque le reconfortó el saber que las muchachas del Movimiento 26 de Julio no habían dejado sola a Doña Rosario en un momento así.

Cuentan que al recibir la noticia de la muerte del hermano Frank se encerró durante horas en una habitación de la casa ubicada en Reloj y Santa Rosa, donde se encontraba refugiado y allí escribió un poema a Josué donde expresó el dolor infinito que lo embargaba: “Estaba entre los héroes su destino / vivió con el honor de su conciencia / fue su camino el del martirio / rebelde anduvo por su senda estrecha. / ¡Cuánto sufro el no haber sido / el que cayera a tu lado, / hermano mío!”

Días después, el 5 de julio de 1957, Frank le escribe al Comandante en Jefe Fidel Castro en la Sierra Maestra explicándole detalles de las acciones que fracasaron ese último día de junio: “La interrupción de un mitin político de los batistianos en Santiago de Cuba y la apertura de un segundo frente guerrillero en la Sierra Cristal, donde murió un revolucionario y se le capturaron numerosas armas al movimiento”

Refiriéndose a la muerte de su hermano Josué, Frank le dice a Fidel: “Aquel día en Santiago de Cuba, perdimos a tres compañeros más, sorprendidos cuando iban a realizar un trabajo delicado y que prefirieron morir peleando antes que dejarse detener, entre ellos, el más pequeño que me ha dejado un vacío en el pecho y un dolor muy mío en el alma”

El 25 de julio de 1957 Frank recibe una carta de Fidel donde le dice: “En nombre de todos los combatientes de la Sierra y sus oficiales, exprésele a su valerosa mamá y demás familiares nuestro más sentido pésame y para ti, hermano querido, nada tenemos que añadirte, porque también es nuestro el dolor del joven águila caído.

Cinco días después de recibir esa misiva del líder de la Revolución, Frank País García también caía asesinado por los esbirros batistianos.

Por Armando Fernández Martí

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