Santiagueros dijeron sí a la nueva Carta Magna

Santiago de Cuba, 3 de mar.-El referendo del 24 de febrero para confirmar la nueva Constitución de la República de Cuba, contó con una amplia presencia  de electores quienes votaron  mayoritariamente por el sí. Quienes dieron el visto bueno a la ley de leyes votaron por la continuidad del proyecto revolucionario cubano. Son los agradecidos, los que saben que con su voto positivo garantizan la prolongación de una batalla que, por librase en medio de dificultades sin cuentos, los enaltece.

En Santiago de Cuba el proceso electoral se organizó con suficiente antelación. Las cifras son relevantes: participaron más de 8 mil autoridades electorales previamente capacitadas, se habilitaron  2 614 colegios electorales, donde las personas ejercieron su derecho al voto libremente, depositaron las boletas en urnas custodiadas por pioneros –estudiantes de las enseñanzas primaria y media, vestidos con  sus uniformes escolares- quienes atendieron a casi 800 mil electores.

Los resultados eran previsibles: la gran mayoría, según datos preliminares, votó y lo hizo afirmativamente. Y ahora: ¿qué dirán los manipuladores de siempre, la OEA, por ejemplo? ¿Se atreverán a decir que no fue un ejercicio democrático? Si esto no es democracia les sugiero antes de hablar o escribir, consultar el diccionario y si aún no les basta, pueden remitirse a la historia de Cuba.

En el colegio no.1,  del reparto Portuondo, los electores acudieron temprano y votaron organizadamente; en los otros barrios que visitamos sucedió lo mismo. Pero hablamos de Portuondo porque en el citado colegio votaron una señora de 97 años, una veterana en estas lides nombrada Esther Soler Vidal , a quien los pioneros llevaron la boleta a su casa y Yamilka Hernández Cabrera, una muchacha de 17 años que fue a votar por sus propios  pies. 80 años de diferencia y el mismo objetivo: defender lo suyo.

Aprobada la nueva Carta Magna vienen los nuevos retos. Su aprobación  significa al mismo tiempo continuidad y cambio: sus implicaciones trascienden ampliamente el acto de votar. En Hablando claro, uno de los mejores programas de la radio cubana, dueño de una audiencia ganada limpiamente por la forma valiente y profunda de ejercitar el criterio, por su manera audaz de afrontar los entuertos y desafíos de la realidad nacional, sus periodistas valoraron el significado del referendo constitucional.

Enfatizaron en el hecho de que la nueva Constitución supone la elaboración de nuevas leyes, un proceso que debe ser tan cuidadoso como el de la propia consulta popular, porque si el voto avaló la Carta Magna, las nuevas leyes tienen que garantizar la aplicación  práctica de los postulados de la constitución aprobada,  y alertaron que, junto a los cambios y adecuaciones legales, pueden venir las trabas, el burocratismo que tanto daño hace al desarrollo del país.

Subrayaron conceptos que todos deben respetar, como el culto a la dignidad, a la sensibilidad, al respeto por el otro, a estos y otros elementos que contribuirán a la prosperidad, pero de qué sirve la prosperidad sin grandeza espiritual, sin sentido de pertenencia, sin preservar el espíritu de nación. Quise resumir sus criterios e insto a todos a meditar con humildad sobre lo que cada ciudadano, sea quien sea,  debe hacer: ahí está la base de la continuidad y el desarrollo.

Por Osmar Álvarez Clavel

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