Santiagueros ante un verano diferente

En los modos de vivir el verano hay tendencias dominantes: tomar vacaciones para concretar proyectos aplazados, viajar a otros sitios o disfrutar  de las ofertas recreativas que la ciudad concibe para la etapa. Pero, la mayoría de los santiagueros prefieren las actividades en familia, y eso es bueno porque el verano une. Este año la situación cambia aunque la esencia no se pierde. En medio de una pandemia de la cual nos recuperamos gradualmente la provincia organizó un programa de verano adecuado a la nueva realidad.

El periódico provincial Sierra Maestra en su edición del 20 de junio pasado ofrece una información amplia bajo el título Medidas aprobadas para la provincia, texto que recomendamos leer detenidamente. El trabajo contiene disposiciones generales aprobadas por el país para la recuperación de la Covid-19 y sus adecuaciones para Santiago de Cuba, entre ellas las referidas  a la etapa veraniega. La información es clara; refiere el proceder de organismos, instituciones y personas. Lo que podemos y lo que no debemos hacer porque después de tanto esfuerzo sería ilógico desprotegernos.

La etapa  veraniega se extiende del 11 de julio hasta el 30 de agosto. Antes de valorar las medidas llamo la atención sobre un asunto medular. Tradicionalmente asociamos el veranocon las actividades recreativas como visitas a centros gastronómicos, excursiones a las playas, fiestas colectivas, son algunas maneras que la mayoría de las personas aprovechan durante sus vacaciones, para rebajar las tensiones de meses de trabajo y esfuerzos: es absolutamente lógico.

Más la recreación en sentido amplio sobrepasa con creces  las actividades festivas y gastronómicas. El concepto integral del verano incluye estas acciones, pero como en años anteriores propicia otras; solo que este año, debido a las limitaciones provocadas por la pandemia dichas opciones adquieren más relevancia: tal es el caso de actividades que facilitan la diversión sana e implican no solo la recreación del cuerpo sino también de la mente, como la celebración de efemérides, de actividades artísticas y culturales, acciones que se pueden desarrollar siempre que no impliquen aglomeraciones. La recreación no implica necesariamente bailables colectivos, ingestión de bebidas alcohólicas y sus derivados.

El programa  es tan mesurado como las circunstancias lo exigen porque para disfrutar de este y otros veranos hay que protegerse, cuidarse de una pandemia que aún no está plenamente derrotada y cualquier descuido puede provocar un rebrote. Los malos ratos que hemos vivido en nuestra piel o en las de nuestros conciudadanos exige un comportamiento social adecuado a una situación que conocemos de sobre. Si de algún modo puede resumirse el asunto diríamos que se trata de disfrutar sin olvidar la responsabilidad  que tenemos con nosotrosy con los demás.

En el Sierra Maestra aparecen actividades específicas relacionadas con conciertos, efemérides, excursiones, a las cuales los organismos suman sus iniciativas  que llegan hasta las comunidades. Hay que mantener el desarrollo de las diversas actividades comunitarias que estimulan la participación de todos. Habrá cursos de verano. En esta etapa no se descuidan acciones encaminadas a producir alimentos, obras de impacto  para saludar el 505 aniversario de la ciudad, la preparación del nuevo curso escolar, par solo citar algunos ejemplos. Además se contemplan acciones concebidas para los aficionados a solazarse  con propuestas culturales como las relacionadas con el cine, la música, la pintura o la literatura.

No faltaran los santiagueros que aprovechen el asueto para hermosear sus hogares y divertirse al mismo tiempo.Tampoco faltarán los que privilegiaron la programación radiotelevisiva. Como apuntábamos muchas personas prefieren el verano para pasarlo en el seno de la familia. Hemos atravesado un periodo donde faltaron muchos productos agroalimentarios.  Con la apertura gradual del transporte dentro de la provincia esta situación debe mejorar y los precios tendrán que normalizarse porque han llegado a extremos que los bolsillos no resisten. Esta circunstancia ayudará a compartir mejor en  familia.

Una cosa es lo que se desea y otra lo que se puede. Creo que debemos ser  realistas; lo que sería imperdonable es que la ciudad descuide  la calidad alcanzada durante las actividades del verano, porque la calidad no tiene fechas. Puede faltar un producto, pero no una sonrisa. Podemos aplazar el viaje para la playa o no entrar a una piscina porque se ocuparán  solo el 30 por ciento de su capacidad: hay que comprender que la aglomeración es un riesgo a evitar. Viviremos un verano diferente, no hay dudas, pero la diferencia la ponemos nosotros con nuestras actitudes, de eso tampoco hay dudas.

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