Seguimos en combate, Raúl Gómez García

En todos estos años de Revolución en el poder cuando la celebración del Día de la Rebeldía Nacional tiene como escenario a Santiago de Cuba el acto comienza invariablemente con el tradicional pase de lista de los mártires de la epopeya, y el ¡presente! de los participantes retumba en el polígono de la Ciudad Escolar 26 de Julio para reafirmar que no están ni olvidados ni muertos.
Ese mismo pueblo, con la fortuna de ser el testigo más cercano del ataque al cuartel Moncada, en 1953, invariablemente reafirma en esa conmemoración la continuidad de la obra conquistada, reitera la fidelidad del pueblo a la generación histórica de la Revolución y la confianza de que en Santiago solo le esperará la victoria.

Así se alude a lo expresado en 1984 por el eterno líder Fidel Castro en el acto de entrega del Título Honorífico de Ciudad Héroe de la República de Cuba y la Orden Antonio Maceo a la heroica y legendaria urbe: »¡Que siempre nos espere lo que aquí conocimos aquel glorioso Primero de Enero: la victoria!

Invariablemente también el tributo a la Generación del Centenario incluye el vibrante poema Ya estamos en combate, que evoca a su autor Raúl Gómez García, quien lo recitara momentos antes de partir hacia la fortaleza militar desde la Granjita Siboney que sirviera de campamento a los asaltantes.

Ya estamos en combate Por defender la idea de todos los que han muerto/ Para arrojar a los malos del histórico templo/ Por el heroico gesto de Maceo/, Por la dulce memoria de Martí, salió como torrente de la garganta de los valerosos jóvenes dispuestos a inmolarse para que José Martí siguiera viviendo en el alma de la nación y, sobre todo, dispuestos a vencer en aras de la libertad de la sufrida Patria.
Para construir la patria que soñara el Maestro inmortal y Por nuestro honor de hombre ya estamos en combate, volvió a escucharse la voz del poeta, maestro y mártir de la heroica gesta, secundada por los osados atacantes, fieles discípulos de las enseñanzas martianas porque: “Un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército».
El ardiente poema no ha perdido un ápice de vigencia, a 68 años de la epopeya este pueblo testigo de proezas como aquella de 1953 sigue en combate, ahora de consagración al trabajo creador y para darle la estocada merecida al enemigo que intente apropiarse de esta tierra, porque seguramente perecerá en la contienda, como alertó el Mayor General Antonio Maceo.

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