Señales de un pez subterráneo

Santiago de Cuba, 2 de nov.- Ya que la poesía engendra la fuerza movilizadora del pensamiento, al sacudir y perturbar el orden, el hombre ha decidido escribirse a sí mismo para confirmar con Whitman una toma de conciencia que le hace dueño absoluto del universo.

Estas y otras tareas filosofales asoman en el discurso de un poemario que no por complaciente o cuestionador de la realidad, obtuviera el Gran Premio de los Juegos Florales de nuestra ciudad en 2018, cuyo jurado estuvo conformado por Noel Pérez, Oscar Cruz y José Orpí Galí.

Carlos Gil, el autor, salta desde el anonimato y la ineditez a las esferas de la publicidad y la intensa comunicación con los lectores que hoy se enfrentan a estos textos puntuales, sin afeites, deudores de un legado plástico y performático que tan caro le es al novel escritor.

Al tener la oportunidad de publicar el cuaderno Movimiento de un pez bajo tierra, Carlos Gil halla el espacio propicio para despertar inquietudes en aquellos que se acercan a su cosmos poético. Pero más allá de los lugares y los destinatarios, la poesía del autor comienza a fluir con personalidad propia en busca de
entornos y contornos, para dialogar desde la búsqueda y la aprobación metatextual con nuevas relaciones de continuidad y permanencia. Se nos antoja
pensar que ese pez iluminado penetra, taladra y se abre paso en terrenos áridos para llegar, libre de lobos al cauce de un rio cristalino, término feliz de ese viaje movimiento.

Carlos Gil es artista de la plástica graduado en la prestigiosa Academia José Joaquín Tejada, miembro además de la AHS. En él confluyen armónicamente el interés por la visualidad y la palabra escrita. Su poética apuesta por deconstruir el discurso clásico, fragmentar versos y propuestas en un equilibrado ejercicio donde el hombre y sus circunstancias representan el eje temático alrededor del cual respiran en un agónico y espléndido lienzo las claves que lo definen.

Con edición de Oscar Cruz e ilustración de cubierta del autor, Ediciones Santiago publica Movimiento de un pez bajo tierra, para demostrar que la poesía también es un espacio de intertexto con múltiples posibilidades semánticas. Compren este libro. Vigilen el movimiento del pez. Sean cautos. Pez-símbolo. Pez-señal. Pez-poeta.

(JOSÉ ORPÍ GALÍ)

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