Ser más santiaguero

Santiago de Cuba, 9 de ene. – Es difícil ser más de lo que somos, y como es difícil, lo intentamos: así somos. El 31 fue un día especial para burlar la mala suerte y hasta reírnos de sus alborozos. La jornada culminó con la familia grande. Al filo de las 12 comenzó la Fiesta de la Bandera, única de su tipo en el país, que es, al decir del conocido periodista del semanario provincial Sierra Maestra, Miguel Angel Gainza, una combinación de música, arte y solemnidad.

A las 12 se izó lavandera, la nuestra. Había muchos cubanos y varios extranjeros. Cuando entonamos las notas del Himno, el nuestro, los santiagueros apretamos el pecho. Después vinieron las felicitaciones y los abrazos a granel. Pero quedó el pecho, dejamos uno de sus mejores pedazos en el Parque Céspedes, en el corazón de la ciudad, y nos fuimos a festejar con la otra familia, la de la casa y con los vecinos, con la convicción de que vendrán años mejores: lo merecemos con creces.

El inicio de año suele convocar a la espera, a la esperanza de una vida mejor: pero no podemos olvidar que está el enemigo. Sus dardos y estratagemas. No descansan, son contumaces. A veces acuden a los disfraces porque saben que si los identificamos pierden con más facilidad. En otras ocasiones actúan con total desenfado, descaradamente. Tienen mucho dinero, tecnologías de punta, disponen de un arsenal de ardides. Lo que les falta es lo que nos sobra y ellos lo saben, lo que nos sobra no es preciso decirlo en esta página: los santiagueros saben aqué nos referimos.

Siempre hay un cubano que espera y en esa espera está incluido el enemigo. Nosotros no lo elegimos, ni podemos obviarlos: está demasiado cerca; pero nosotros también estamos cerca y no pueden ignorarnos. Saben que no queremos la confrontación, pero que desde siempre perdimos el miedo que es, en definitiva, un estorbo para seguir adelante; saben que somos fuertes, que estamos entrenados en la resistencia y permanecemos unidos; conocen nuestros valores, aunque en ocasiones se hacen los que no saben.

Con frecuencia se afirma que para resolver un problema lo primero es asumirlo como tal, identificarlo. Sabemos dónde están las disfunciones y cuáles son las prioridades: la lucha ideológica, que colocamos al principio porque implica a las  otras; la defensa, del país; la economía con sus asignaturas pendientes que hay que afrontar en contextos desfavorables y a menudo inciertos; aun así  a los santiagueros nos corresponde trabajar  con mayor productividad y eficiencia, exportar más, y está la otra prioridad básica: el desarrollo del proceso legislativo para sustentar adecuadamente  los postulados de la Constitución de la República de Cuba.

Tenemos conciencia de lo que debemos hacer, pero necesitamos que esa conciencia se plasme en actitudes y acciones concretas y perdurables. En un trabajo que concebimos paralelo al presente afirmamos y ahora loreiteramos: “Sentimos orgullo de ser lo que somos y ese pensamiento es imprescindible si aspiramos con todo derecho a ser mejores.” Ese ser mejores tiene que concretarse en la actividad económica,pues una economía funcional es la base de cualquier intento de mejoramiento social.

Abrimos un año y tenemos el derecho a hacerlo bien, y si es posible hacerlo mejor: disponemos de las armas propias del ser santigüero.El inicio de 2019 es un buen momento para pensar como país, para hacer cosas buenas e incluso mejores, para razonar sobre metas no alcanzadas y posibles, para abrirle las entendederas al optimismo. Para, en definitiva, ser más santiagueros de lo que somos o por lo menos intentarlo.

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