Sexteto Cumbre, más de 20 años en defensa del son

“Ellos van de El Tivolí hasta La Alameda, ellos van con sombreritos y con tragos, cantándole a la mujer que los ha besado, y hasta el otro día no pueden parar… ni quieren parar…”, suenan los acordes del más genuino son cubano y el corazón trasciende las barreras del tiempo. Alegría, añoranza, picardía y romance se mezclan con los sonidos de otra edad para recordarnos de dónde venimos y honrar lo hermoso del ayer…

La música tradicional de la tierra de Miguel Matamoros, esa que es baluarte de la cultura nacional, impulsa –desde 1999- a los integrantes del Sexteto Cumbre, quienes han defendido el son por más de 20 años en Santiago de Cuba.

La pasión por una urbe de noches bohemias y complicidad para el amor, cobra vida en la sonoridad del repertorio cuidadosamente escogido por el fundador, director y voz líder del conjunto, Miguel Ferrer Hechavarría. Lo mejor de compositores como Ñico Saquito, Sindo Garay, Luis Casas Romero, Compay Segundo, Isolina Carrillo y María Teresa Vera, se enlaza con inspiraciones de Pablo Milanés y Cándido Fabré, entre muchos otros autores. El sonido de lo cubano viaja de los oídos al alma por medio de las voces, la flauta, el tres, la guitarra, el bajo y la percusión; y nuevas creaciones sorprenden al bailador por el maridaje de lo contemporáneo y lo ancestral.

“En los primeros años, prevaleció nuestro interés por obras musicales cubanas muy populares dentro y fuera del país, pues lo nuevo era la agrupación. A medida que se consolidaba el trabajo de Cumbre, comenzamos a rescatar composiciones un poco olvidadas, algunas de la cuales han sido incluidas en el repertorio de músicos de fama internacional; y sin embargo, aquí son poco conocidas”, comenta Ferrer Hechavarría.

Así el repertorio de “Cumbre” es tradicional con acento oriental. El septeto se distingue por la inclusión de la flauta en sustitución de la trompeta, y de la tumbadora y el bongó-campana, que le conceden una fuerte base rítmica, rica sonoridad y contemporaneidad.

“Cumbre” se convirtió una de las agrupaciones anfitrionas de la Casa de la Música Tradicional de la EGREM, con una significativa labor en el “Patio de los dos abuelos” a partir del 2000. Desde entonces ha realizado importantes presentaciones en la Casa de la Trova Pepe Sánchez, en el Patio de la Trova de ARTEX, en el Festival Internacional de Música del Caribe, en el Festival Nacional de la Trova Pepe Sánchez, en la Casa de la Música de Santiago de Cuba, en la Casa de las Tradiciones, en la Sala de Concierto “Dolores” y en el Salón del Son, entre otros espacios y eventos culturales. Su álbum Veneración fue premiado en el Cubadisco 2011.

El Día del Son, celebrado por vez primera este 8 de mayo, fue –a pesar de las limitaciones impuestas por la epidemia de Covid-19- una victoria para la cultura cubana; y para los integrantes de “Cumbre” deviene estímulo y compromiso con el género que defienden con vehemencia.

“Todo cuanto se haga en Cuba para homenajear al son es justicia porque es la música que nos identifica, es pura cubanía. Los músicos santiagueros nos sentimos eufóricos por este día para el reconocimiento del género y de sus cultores”, asegura Ferrer Hechavarría, para quien el son goza de excelente salud.

“Muchos de los jóvenes que hoy estudian música lo cultivan; en las casas de cultura existen grupos de artistas aficionados soneros; aquí está la Casa de la Trova Pepe Sánchez y en los municipios hay centros dedicados a su promoción. Creo que no puede hablarse de música en esta provincia sin mencionar el son, sin mencionar a iconos de la cultura cubana como Miguel Matamoros, Ñico Saquito, Pepe Sánchez, Sindo Garay, Ibrahim Ferrer, Eliades Ochoa y el Septeto santiaguero, entre otros”, agrega.

Con esa pasión y el retorno constante a las raíces, “Cumbre” apuesta por un son atemperado a estos tiempos. A juicio de la musicóloga Iránea Silva Santiago, es de destacar la aptitud vocal e interpretativa de Miguel Ferrer, voz líder de la agrupación, así como las improvisaciones de los distintos instrumentos que imprimen sabor y movimiento. Calidad interpretativa y esmerado concepto de realización hacen de esta agrupación, un exponente genuino de la buena música tradicional cubana.

Tomado del Periódico Sierra Maestra

Deja una respuesta